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Actualizado hace 7 minutos

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Sucesos
10:32 AM / 06/08/2017
El viacrucis para reclamar un cadáver en la morgue de LUZ
Marián Chávez Castro
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Archivo

 Con la voz sollozante de dolor Marina Lozano acabó con el silencio en la morgue de la Universidad del Zulia: “No es posible que después de las 3:00 de la tarde no haya un médico forense que practique una necropsia”.  

La mujer habló con fuerza para reclamar celeridad en la entrega del cadáver de su sobrina María Eugenia Lozano (12).  La adolescente cayó de un camión en el que se montó al salir del liceo en el municipio Guajira. Fue llevada al Hospital Universitario de Maracaibo. Allí murió dos días después del accidente. 

“Nadie se pone en el lugar de los dolientes. El cuerpo lo trajeron al mediodía, pero como estaba ‘en cola’ no la prepararon antes de las 3:00 pm. Ahora nos dicen que quedó para el día siguiente. Para ellos es fácil ir y venir, pero quién se pone en el lugar de uno que debe viajar a la Guajira y regresar al otro día cuando pudimos llevárnosla hoy mismo”,  gritaba indignada a los empleados de la morgue, quienes parecían no escuchar.  

En medio del olor nauseabundo que regularmente sale de la morgue, las furgonetas y una cloaca cercana, los parientes esperan sentados bajo la sombra de un frondoso árbol. No hay baños, ni mucho menos bancas.  Ahí  viven su viacrucis  por horas y hasta días para que les entreguen a sus seres queridos.   

Según el artículo 127 de la Ley del Registro Civil, las defunciones deben ser registradas en las primeras 48 horas. De lo contrario, los parientes serán multados con 20 unidades tributarias.  La realidad parece ser otra, sobre todo para quienes han muerto al enfrentarse con las autoridades policiales. 

Cuando se trata de muerte violenta el procedimiento para reclamar el cadáver es un poco más  complejo que cuando es natural, pues deben  declarar ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). 

A esto se le suma que los dolientes  de los delincuentes caídos durante tiroteos con la policía deben esperar que el fiscal que está de guardia realice la prueba de reconocimiento.  

“Estamos cansados de esa burla, sabemos que  ‘El Boliche’ (Gabriel Alexander Parra) no era un santo, pero nos duele. Tenemos dos días esperando por la prueba. No es justo”, contó un amigo del presunto delincuente.

 Ante las denuncias de los  dolientes, el director de la morgue de LUZ,  Daniel Vivas  se pronunció: “Desmiento totalmente ese tipo de eventos. Hasta ahora no tenemos conocimiento de que ocurra porque medicatura forense no ha recibido denuncia, por eso no le daré esa calificación”.

Al ser consultado sobre la cantidad de patólogos que laboran en la morgue, así como sus horarios manifestó: “Esa  información la maneja el Ministerio de Interior, Justicia y Paz, y  no estoy facultado para aportar más detalles”.  

Aseguró: los forenses “cumplen horarios establecidos por el ministerio, y son por rondas de guardias, pues la medicatura ofrece el servicio las 24 horas”. 

Instó a los dolientes que tengan alguna queja “comprobable” a formular la denuncia ante su despacho.

 Sin embargo, un vocero del Cicpc narró lo que ocurre: “Sí es verdad, entregar el cuerpo de un presunto hampón abatido puede tardar hasta dos días”.  

El informante explica que se debe a que “la policía científica tiene que contactar a los denunciantes para que reconozcan el cadáver, se solicita al fiscal de turno su presencia para este paso y, además,  verificar que se le practique al abatido el análisis de trazas de disparo que indique si realmente se enfrentó o no a las autoridades”. 

Por su parte, un  empleado de la medicatura forense, bajo anonimato,  afirmó que “en varias oportunidades el retraso en la entrega también se debe a lentitud de la Fiscalía para hacer las pruebas. Pero, por lo general, el resto de los muertos se entrega el mismo día o al siguiente dependiendo de la cantidad que haya ingresado. Podemos tener hasta 13 cadáveres en un solo día”.

A esto se le suma quienes deben esperar horas y horas a que el cadáver sea levantado de la escena del crimen 
Así lo vivió la esposa del taxista José Antonio Pérez Morillo: “Lo asesinaron a la 1:00 am en Santa Rosa de Agua (Coquivacoa). Como había pasado 12 horas y el Cicpc no llegaba, lo envolví en sábanas y llevé a la morgue. Los perros se lo querían comer y hasta lluvia le cayó. Funcionarios del Cicpc  me pidieron 600 mil bolívares para  no llevarme presa porque alteré la escena del crimen”.   

Ante esto, el informante de la policía científica explica: “Hay tres furgonetas para ocho municipios, pero el personal es insuficiente. Hay seis choferes divididos en tres grupos. Salen en pareja a levantar los muertos”. 
Entre los seis cubren  Maracaibo, San Francisco, La Cañada de Urdaneta, Mara, Guajira,  Jesús Enrique Lossada, Rosario  y Machiques de Perijá.  

Sufren también  quienes no cuentan con dinero para el entierro o tienen problemas con los documentos de  identificación, como le ocurrió a Edinson Medina, quien jamás presentó a su hijo Erinson de 20 meses. El bebé permaneció cuatro días en la morgue. 

“Mi hijo murió quemado cuando su primito abrió el horno y tumbó la cocina. Las caraotas que estaban hirviendo le cayeron encima. Tuve que presentarlo postmortem en Baralt. Las trancas y el paro me pusieron todo cuesta arriba para sacar las actas de nacimiento y de defunción”, contó, con los ojos hinchados de llorar, el progenitor: “No fue fácil dejarlo cuatro días en la morgue”.

Cada uno vive el dolor de forma distinta, pero casi todos viven el mismo calvario para darle cristiana sepultura a sus parientes.  

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