Publicidad
Semana Santa: Siete días de devoción y fe

07:25 AM 22/11/2018

Días que arrancan con las palmas al viento, el recuerdo de la Pasión y Muerte de Jesucristo mantiene sus diversas tradiciones en el país. Desde el Domingo de Ramos, la Semana Santa venezolana mantiene costumbres ancestrales en distintas regiones. 


Son tiempos de devoción y recogimiento, de acercamiento espiritual, de fe. “Más en estos días de crisis en los que los venezolanos buscamos en Dios la respuesta a tantas dudas. La fe nunca se apaga”, dice Alba Luque, una devota zuliana que no deja de asistir a la procesión del Miércoles Santo. 


Caminatas con las imágenes se repiten en todo el país. La figura del Nazareno, cargando la cruz, recorre entonces las calles y avenidas de pueblos y ciudades, en un ambiente de devoción perenne, agradecimiento, penitencia y arrepentimiento. 


“Todos los años hacemos la ofrenda el Miércoles Santo”, explica Francisco Caraballo desde Carúpano, en Sucre. “Es la forma de agradecer por tantos dones que recibimos. Preparamos la ‘palma’, un ‘cuadro’ de fuegos artificiales del que se desprende un pendón con la imagen del Nazareno”, comenta. 
Los días de pasar en casa, y en familia, son conservados en pueblos como Santa Ana, en Trujillo.

 

>

Las Señas contra el pecado del hombre
  La Catedral de Maracaibo es una de las pocas en Venezuela donde se realiza la Ceremonia de las Señas, el Miércoles Santo. Es una antigua tradición en la que los sacerdotes, vestidos de negro, se tienden ante el altar. Allí, en latín, son el símbolo de la redención del pecado cometido por la humanidad.
Allí, los Artigas mantienen la tradición de la preparación de dulces criollos: cabello de ángel, higo y manjar blanco. “Está uno aquí en la casa, con la familia, y en la noche no se falta a la misa y al vía crucis. En el pueblo se hacen dos: uno viviente, en la tarde, y en la noche con las imágenes del templo”, cuenta Francis Fajardo. 
De rodillas, la gente camina para pagar favores recibidos. “Por salud acudo todos los años. Al Nazareno le he presentado a mis hijas, le consagré mi matrimonio. Me siento confiada y agradecida”, narra Yoleida Márquez, una infaltable penitente en la procesión marabina del Miércoles Santo. 

 

MIÉRCOLES SANTO:

Oraciones por la cruz

El Miércoles Santo las imágenes religiosas son llevadas en procesión desde la Catedral hacia la Basílica de la Chiquinquirá. 

Es el recorrido del Vía Crucis y así se recuerda. De estación en estación, con el arrepentimiento marcando el alma de los fieles, en el recuerdo de la crucifixión del Hijo de Dios, el Miércoles Santo, al terminar la ceremonia de las Señas, las imágenes religiosas ‘caminan’ por el paseo Ciencias, desde la Catedral hasta la Basílica de Chiquinquirá, arropadas con el manto de la oración. 
La música sacra invade el aire de un silencioso centro de Maracaibo. Jesús en la Cruz, María Dolorosa y el Nazareno del Convento de San Francisco de Asís, son las principales imágenes que se llevan en andas en este recorrido. 
No faltan las túnicas moradas para pagar promesas, de la misma forma que hacen quienes participan en la ya centenaria tradición de bajar las palmas desde el Ávila a Chacao (en la foto de arriba). Los Palmeros suben al parque nacional Waraira Repano, el viernes,  y  cortan el sábado las palmas que se bendecirán en la misa del Domingo de Ramos en ese municipio caraqueño.

 

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

La quema de Judas

En muchos pueblos y ciudades de Venezuela se celebra, el Domingo de Resurrección, la quema de Judas. “Se hace un muñeco con tela y productos inflamables. Se redacta el testamento que deja y, en la tarde, se prende en candela”, relata José Monasterios, un luciteño que todos los años colabora con la tradición en Santa Lucía. “Regularmente a Judas se le pone la cara de un político que haya tenido una mala gestión, por haber traicionado al pueblo como lo hizo el apóstol con Jesucristo”, comenta. México, Perú y Colombia son otras naciones donde incendian el recuerdo del discípulo que vendió a Jesús.

 

 

Dos siglos tiene el Santo Sepulcro

En Villa de Cura, una población de la zona sur del estado Aragua, se conserva el Santo Sepulcro, una imagen que tiene 201 años de tradición y que llegó, por error, a esa zona en el siglo XIX. La asistencia a la procesión de 2018 estuvo estimada en 
80 mil personas que acompañaron el recorrido el Viernes Santo, por las calles del pueblo. 
 El Santo Sepulcro no está en un templo sino en su casa, una edificación colonial que fue residencia de José Tomás Boves. Desde allí sale en una procesión que parte a las 9:00 de la mañana del Viernes Santo y lentamente recorre el pueblo para llegar a la iglesia matriz de San Luis Rey, cerca de las 2:00 de la tarde. En la noche, sale en procesión, junto a la imágenes de la Santísima Virgen de los Dolores y San Juan Apóstol.

 

Bendecido el mar por la fuerza de la oración

La misa se celebra en un remolcador anclado frente al malecón de Puerto Cabello. Desde allí se exhorta a los fieles, en la mañana del Domingo de Resurrección, a seguir lo ordenado por Jesucristo (ya resucitado, envuelto en gloria): Amaos los unos a los otros. 
La bendición porteña tuvo su origen en 1860. Es de San Lucas el relato de cuando Jesús llegó al mar de Galilea, subió a una barca y desde allí comenzó a predicar su evangelio. En Puerto Cabello, como en Tierra Santa, los feligreses se sientan en las piedras de la orilla, en el malecón, e incluso, sobre tablas de surf y salvavidas, escuchan la misa en el agua. Lanzan entonces, al terminar, desde lanchas fondeadas cerca de la orilla, chorros de agua de mar, bendita por las oraciones.