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Los Locos andan sueltos en La Vela de Coro

08:50 AM 22/11/2018

Desde las 7:00 de la noche del 27 de diciembre, un hombre vestido de negro, llamado en el pueblo “La Mojiganga”, recorre La Vela de Coro. Entrega ‘un correo’, comunicado en el que advierte que los locos andarán sueltos y quien lo recibe sabe que a su casa llegará uno de ellos “ a descansar”  al siguiente día. 
A partir de esa hora, los locos andarán sueltos. Así va advirtiendo, de casa en casa. Todos  en La Vela de Coro van recibiendo el mensaje que luego es ratificado por las autoridades locales. 
Ellas también se rinden ante el juego y declaran, proclama de por medio, que la población quedó oficialmente en manos de Los Locos y Locainas. 

 

Avisa un día antes “La Mojiganga” con su burrito Infaltable, cada tarde o noche del 27 de diciembre, “La Mojiganga”, un personaje de la cultura popular falconiana caracterizado por una persona vestida de negro con máscara y sombrero de copa, que va por las calles del pueblo en compañía de un burro. Para los falconianos, su presencia desata alegrías por la proximidad de la celebración de Locos y Locainas. “La Mojiganga” va por las calles “bailando e intentando que mujeres monten sobre el burro”. Es una actividad muy jocosa, describen medios de esa entidad.

 


Con el sonido del primer cohetazo la algarabía se enciende y la fiesta inicia. La madrugada no detiene el festejo, más bien alienta a quienes estarán en las comparsas para acercarse al Paseo Francisco de Miranda, de donde saldrán en colorido recorrido al día siguiente.
Coro y su Vela  desbordan alegría. La cordura no existe. Los ciudadanos, conocedores de la broma, asumen que todos han quedado en mano, simbólicamente, de  centenares de niños, hombres y mujeres disfrazados y enmascarados. 

Cada traje resalta. Quienes lo lucen buscan que al final de la jornada del 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, sea proclamado como el mejor loco de la festividad. Tarea difícil para el jurado calificador. 
La celebración es presidida por “el jefe de los locos”, quien asume simbólicamente el control del pueblo. Ese jefe luce un disfraz extravagante y hace bromas y chistes. Parte del atuendo, lo conforma una caja de cartón, que contiene dentro una imagen del Niño Jesús.


“Esta es una tradición ancestral que se concibe y se desarrolla entre los veleños que cada Día de Los Inocentes se esconde detrás de una máscara para mantenerla viva”, destacaba hace unos años  Pedro Chacón, de la Fundación Cultural Santos Inocentes Locos de La Vela.
A un diario de Carabobo, Eumenes Fuguett declaró: “El vestuario es preparado en secreto, representando animales con variados modelos; algunos trajes llegan a pesar hasta veinticinco kilos; el esfuerzo es recompensado con   premios en metálico, la alegría, aplausos y la motivación de los miles de asistentes. Es una vieja tradición española con algunos matices afro indígenas, que con el tiempo, ha adaptado cierto estilo caribeño y brasilero”.

Contó que los cientos de participantes se organizan en “comparsas”, conocidas como “Las Locainas”, con su jefe denominado “Capitán” o “el Diablo Cachimbo de Piedra”, quien se desplaza con su vestimenta y un rejo, se convierte en el terror de los niños.

Esta fiesta   tiene eco en otras localidades falconianas, desde donde se suman con disfraces:  Puerto Cumarebo, Tocópero, Moruy, Santa Ana, Buena Vista y Pueblo Nuevo. 

En 2013, la gobernadora de entonces, Stella Lugo, elevó la propuesta de que esta reconocida fiesta se considerara Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Los Locos y Locainas no solo andan sueltos  en Falcón. En Carabobo, Barinas, Miranda, Vargas, Trujillo, Portuguesa, Monagas y Anzoátegui han creado sus cofradías y se unen a la fiesta del 28 de diciembre.