Publicidad

Actualizado hace 30 minutos

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Política y Economía
02:40 PM / 25/06/2019
Exjefe del Sebin: “Estoy orgulloso de lo que hice”
Agencias
Agencias

Cultivado durante una década como jefe de seguridad de Hugo Chávez. El general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, estudió el arte de la inteligencia con los maestros de la Cuba comunista. Llegó al clímax de su poder en octubre, con su nombramiento como cabeza de la policía de inteligencia de Maduro: El Sebin.

En una entrevista con The Washington Post, el general detrás del alzamiento del 30 de abril no se arrepiente de haberse volteado en contra de su jefe. A continuación reproducimos parte de la entrevista del exmandamás del Sebin con el influyente diario estadounidense:   “Yo estoy orgulloso de lo que hice”, dijo la semana pasada desde el cuarto de un hotel en el centro de Bogotá. “Por ahora el régimen nos sacó una morena. Pero eso puede cambiar rápidamente”.

Figuera defiende su trabajo para avanzar al chavismo. Pero dice que se arrepiente de algunos de los excesos.

“Tengo una gran deuda con la gente que sigue en la cárcel”, dijo Figuera reteniendo lágrimas. “La gente que se le murió familia y no los pudieron ni ver. Eso me quiebra”.

Continuó, “hay mucha gente ahí que es inocente, y yo tengo una deuda con ellos. No se hizo todo lo que se pudo. Yo pensé en algún momento que podría sensibilizar a Maduro”.

“No pude”.

“Nunca vi la situación del país y la corrupción del gobierno tan de cerca como la vi en mis últimos seis meses”, dijo.

Figuera dijo que obtuvo inteligencia que indicaba que grupos irregulares estaban operando en Venezuela bajo el brazo protector del gobierno, entre ellos miembros del grupo guerrillero colombiano ELN, activo en áreas mineras en el estado sur de Bolívar, prometiendo proveer una primera línea de defensa en caso de una invasión a Venezuela.

Dijo que obtuvo inteligencia de que Hezbollah tenía operaciones en Maracay, Nueva Esparta y Caracas, aparentemente ligado a negocios ilícitos para financiar operaciones en el Medio Oriente.

Figuera se reunía con Maduro varias veces a la semana, con el gabinete. Pero cuando solicitó una reunión privada con él este año, entendió que tenía que pasar por “Aldo”, un cubano.

“Y yo dije, ‘¿ya va cómo?’. Yo soy su jefe de inteligencia y tengo que pasar por un cubano para poderme reunir con él?”

En abril, Figuera envió un mensaje a Maduro en un maletín. Sólo Maduro y él sabían la clave. En la carta describió la situación del país como deplorable y le sugirió que llamara a elecciones.

Maduro le envió un mensaje de texto al día siguiente.

“Me llamó cobarde. Derrotista”, Figuera dijo. “Ése fue el punto de quiebre, tenía que actuar”.

Figuera comenzó a reunirse con Leopoldo López, quien había estado entre casa por cárcel y una celda. Obtener acceso no fue un problema; como jefe del Sebin, Figuera era su carcelero.

El general supo del plan del levantamiento del 1° de mayo. El levantamiento contemplaba que el TSJ sacaría una sentencia reconociendo los poderes de la Asamblea Nacional. Vladimir Padrino, ministro de defensa, apoyaría la sentencia y forzaría a Maduro a salir.

Según Figuera, los conspiradores se pusieron nombres en código. Figuera, un afro-venezolano, era la “Pantera negra”. Mauricio Claver-Carone, el director para Latinoamérica del Consejo de Seguridad Nacional, era “Comeniños”.

El 27 de abril, según reveló Figuera se encontró con Maikel Moreno (presidente del TSJ) y Padrino en la casa de Padrino.

“Fue una conversación corta”, dijo Figuera. “Ellos se miraban el uno al otro. Estaban nerviosos”.

Figuera llamó a Padrino al día siguiente para asegurarse a sí mismo que el jefe de defensa seguía dispuesto. Pero Padrino estaba viendo la película de “Avengers: Endgame” en el cine, dijo, y “no quería hablar”.

Ni Moreno ni Padrino respondieron a solicitudes de comentario de The Washington Post.

El exmandamás del Sebin dijo que él aceleró el cronograma. El 29 de abril, Figuera dijo, supo que los temidos colectivos estaban preparando un ataque “sanguinario” en contra de la protesta del 1° de Mayo.

Le informó a Padrino del nuevo cronograma.

“Loco”, le respondió Padrino. “¿Y la sentencia? ¿Cómo lo vas a hacer?”

“Pendiente. Eso viene”, Figuera respondió. “Si no el 1° de mayo va a ser fuerte… Hay que movernos rápido”.

Figuera y el resto de los conspiradores dicen que recibieron confirmación de que Moreno estaba listo para sacar la sentencia el 30 de abril. Pero después de que vio el escepticismo de Padrino, comenzó a hablar con otros líderes militares, insistiendo que el plan tenía que adelantarse. Y se adelantó, pero en las horas tempranas de abril 30 también comenzó a derrumbarse.

Guaidó firmó un indulto para liberar a López de su casa por cárcel. Guaidó y López hicieron su aparición triunfante en la madrugada al lado de la base militar de La Carlota en Caracas, donde llamaron a la gente a unirse.

Figuera comenzó a moverse por Caracas para ver quién se estaba uniendo. Su teléfono sonó. Era su jefe.

“Maduro estaba muy nervioso”, dijo Figuera. “Me preguntaba una y otra vez: ‘¿qué es lo que está pasando?’”.

Finalmente, como a las 6:30 de la mañana, Maduro le dijo a Figuera que se presentara en la prisión del Helicoide.

Dijo que llamó a su esposa y le dijo que iba a tener que entregarse.

Barbara Reinefeld, la esposa de Figuera, estaba con su familia en Miami cuando sonó su teléfono inteligente. Su esposo le contó del fallido plan y sobre la orden final de Maduro.

Ella insistió que no se entregara. Que cruzara la frontera.

Dos meses antes, Reinefeld había sido contactada por dos personas que dijeron que eran del FBI, durante un viaje a San Juan, Puerto Rico. La entrevistaron, dijo, y le proporcionaron un sistema de comunicación encubierto. Figuera bendijo el canal directo, dijo, pero no tuvo personalmente comunicación directa con los americanos.

Pero después de la llamada de su esposo el 30 de abril, a Reinefeld la contactaron venezolanos en Miami, uno de ellos primo de Guaidó. Un oficial de la administración de Trump sabía sobre el levantamiento, dijeron, y había ofrecido reunirse con ella en Washington.

Voló a Washington el 1° de mayo y recibió confirmación de que su esposo estaría seguro cuando llegara a Colombia. Figuera, contactando a militares en la zona, escapó del país, llegando a la ciudad fronteriza de Cúcuta el 2 de mayo, donde lo recibieron miembros del servicio secreto colombiano.

Al día siguiente se reunió en Bogotá con oficiales de EE UU.

Moreno, Padrino y otros oficiales leales a Maduro han alegado públicamente que no fueron parte de la conspiración. Dos días después del 30 de abril, Padrino, al lado de Maduro, pareció sugerir que la oposición había intentado “comprarlos”.

“No nos vengan a comprar con una oferta falsa… como si uno no tuviera dignidad”, dijo. Aparentemente refiriéndose a Figuera, dijo: “Esos que han caído en vender sus almas dejan de ser soldados. No pueden estar entre nosotros”.

Menos de una semana después de su llegada a Colombia, las autoridades oficialmente levantaron las sanciones en contra de Figuera.

El exjefe del Sebin dice que sus primeras reuniones e interrogatorios con oficiales han sido complicados. Ha reconocido a Guaidó como presidente legítimo, pero sigue siendo, de corazón, chavista. Él y otros temían que su vida estaba bajo amenaza de guerrillas colombianas alineadas con el gobierno venezolano. La semana pasada, Omaña aterrizó en Bogotá para ayudar a negociar el pasaje seguro de Figuera a Estados Unidos.

Figuera es producto del gobierno socialista que ha servido por años. Dice que se arrepiente de algunas de sus acciones, pero no todas, bajo él.

“Si yo te dijera que soy la Madre Teresa de Calcuta, no me tomarías en serio. Sería sospechoso”, dijo.

¿Te gustó la nota?
Publicidad
TOP 5 DE NOTICIAS
Publicidad
0Comentarios
AVANCES
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
TOP 5 DE NOTICIAS