Publicidad
Hermanos gemelos compartieron con PITOQUITO la experiencia de tener un “clon natural”
09:00 AM / 02/04/2018 - Redacción Pitoquito
Archivo

Aunque con personalidades distintas, son tan idénticos que no puedes saber cuál es Ignacio y Sebastián. Se trata de los hermanos gemelos. Si conoces algún par, de seguro al verlos, te habrás confundido porque sus gestos, contextura física, la talla de calzado y hasta la risa pueden hacerte dudar. Entonces, resulta un poco difícil diferenciarlos.

 

Quizá habrás saludado a María Fernanda cuando creías que era María Angélica. O viste que Jorge subía las escaleras cuando realmente era su hermano.

 

Ellos atraen nuestra atención y aunque todo te hace creer que no hay diferencia entre estos hermanos, lo cierto es que ello no significa que piensen o hagan lo mismo. Por el contrario, expresan gustos y cualidades que marcan una personalidad propia. Lo más seguro es que no se comporten de la misma manera y que no vivan las mismas experiencias.

 

En la mayoría de los casos, según investigaciones científicas, los niños gemelos presentan bastante autonomía y decisión propia. Pero a diferencia de otros hermanos tienden a desarrollar lazos de amor más estrechos y a compartir mucho más que otros.

 

Estos chicos, tan parecidos físicamente, generalmente se llevan entre 5 y 20 minutos de tiempo en la edad.

 

Hermanos igualitos y “morochos” compartieron con PITOQUITO la experiencia de tener un “clon natural” con el cual comparten más que la fecha de cumpleaños.

 


¿POR QUÉ NACEN GEMELOS?

Lo primero que debemos comprender es que la mamá gesta en su vientre dos vidas con carácteres diferentes, que físicamente pueden ser tan iguales como dos gotas de agua (gemelos idénticos) o muy distintos, en el caso de llamados hermanos fraternos.

 

El tipo más común de gemelos consiste en los gemelos fraternos o dicigóticos. Estos resultan de la fecundación de dos óvulos por dos espermatozoides que originan dos embriones en sus respectivas placentas.

 

Los niños son genética y físicamente diferentes; incluso pueden ser de sexos diferentes. Popularmente se les conoce como “mellizos” o “morochos”.

 

Los idénticos se forman con menos frecuencia. Científicamente se le conoce como gemelos monocigóticos o idénticos.Se forman de un solo óvulo fecundado que a los tres días se divide, duplica su material genético y se parte en dos partes iguales. Crecen dos niños en el misma placenta y se alimentan a través del mismo cordón umbilical. 

 

Ignacio y Sebastián Pérez Díaz, 3 años. Su mamá, Zoila Díaz, comenta que los distingue por su contextura física, ya que Ignacio es un poco más robusto que su hermano. Además un lunar en el pie de Sebastián también marca la diferencia. Aun cuando cuentan con pocos años, se muestran muy comunicativos. Los chicos comentaron que lo que más le gusta es jugar a los mecánicos con los carros grandes y que uno de sus platillos favoritos son las albóndigas con arroz, que su mamá les prepara con amor.

 


Denny y Dafna Suárez, 11 años. “Lo que más disfrutamos es compartir”, señalan ambos jovencitos. Aunque no son idénticos, el ser hermanos fraternos atrae las miradas de sus amistades. “Cuando celebramos el cumpleaños vienen muchos amigos y entonces los míos son los de ella también”, comenta Denny. Dafna, por su parte, manifiesta alegría por tener una hermano de su misma edad “porque no hubiese tenido alguien con quien jugar”. Explican que entre los detalles curiosos que viven a diario se encuentra el pensar y expresar las mismas ideas, sin que haya habido acuerdo de por medio.

 

María Fernanda y María Angélica Viloria, 6 años. Alegres e inquietas disfrutan de la infancia jugando con sus amiguitos. En sus ratos libres se unen y hacen del juego una gran aventura. Hacerse pasar una por la otra para confundir a quien las conoce resulta difícil porque estudian en distintas aulas de clases. La familia las distingue por sus personalidades y su contextura física. Ambas pequeñas se muestran muy elocuentes. Cuando se les pregunta acerca de lo que les agrada hacer responden al unísono y sonrientes. “Me gusta que me feliciten por las tareas”, dice María Angélica, ocho minutos mayor que María Fernanda, quien expresa entre risas: “Cuando estoy en el colegio compro chucherías”. 

¿ Te gustó la nota ?
0Comentarios

Tema

de la semana
¿Qué hacer con cuando un niño pierde un diente permanente?