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Actualizado hace 35 minutos

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Opinión
06:30 AM / 07/12/2018
Se reparte por lotes la nación
Oscar Morales Economista

as hojas del calendario ya nos dicen que estamos en el ocaso del año 2018. Y por este pedacito del mundo se sufre las horas con nerviosismo, desesperación y frustración. 


Este año nos ha servido para comprender lo que significa vivir en hiperinflación y convencernos de que los “planes económicos” que anuncian cada cierto tiempo sólo han incendiado más la pradera. Los últimos 12 meses, han reafirmado la incapacidad del Gobierno de revitalizar las actividades económicas.
Ya nos toca la puerta el año 2019 y todo apunta a que este período –si no hay cambios- será el de la consolidación de la debacle económica. Pasaremos de la emergencia a la muerte económica, si se persiste en repudiar al emprendimiento, a la iniciativa privada y a los inversionistas interesados en sumar propuestas de negocios. 
Existe un amplio consenso entre los economistas sobre la respuesta a la depresión económica. Se ha declarado –hasta el aburrimiento- que la nación debe acudir a un financiamiento que provenga de los organismos multilaterales, bien sea bajo la figura de préstamos e incluso donaciones; acordar una renegociación de la deuda que nos oxigene las finanzas; revocar el control de cambio y esquivar la emisión de dinero sin respaldo que inunda nuestras calles. 
En ningún lugar del planeta  se ha superado a una crisis similar a la nuestra rechazando al sector privado y estrangulando las alternativas productivas. Todavía la historia no ha registrado un país que haya reducido la pobreza anulando los derechos económicos del ciudadano y minimizando el parque industrial. Cuando el Estado insiste en hacerlo todo, finalmente se encarga de nada y propaga la miseria generalizada.
Y ahí va camino a Moscú a hipotecar otro pedazo de la patria por la soberana deuda que ostentamos. Y ahí viene con cuatros regaños, dos vergüenzas y la misma receta fracasada. Próximamente tendremos un país alquilado, donde los rusos, chinos y turcos serán nuestros arrendadores. Quizás ya esté cedido el este para Erdogan, el norte y el sur tenga el nombre de Putin y el oeste se lo asignaron a Xi Jinping. No les extrañe, todos quieren su lote.
Estrellaron al país con todos sus sueños y desmembraron la esperanza de conformar una sociedad libre y con mínimas reglas de convivencia. Nos empujaron a las tinieblas y nos revocaron todos nuestros derechos humanos.   Hoy nos tienen en el estómago del tiburón.  Pero esto es temporal. No les va a servir de nada esa necedad de aferrarse al poder a costa del hambre de inocentes. 
 

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