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Actualizado hace 279 minutos

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Opinión
06:43 AM / 12/10/2017
Opción Zapatero, opción Almagro, por Leopoldo Puchi
Leopoldo Puchi
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La elección de gobernadores es una medición de fuerzas y una redistribución de posiciones institucionales, lo que a su vez es parte de un entramado mayor en la lucha por el poder que desde el ángulo electoral tendrá su cima más elevada en los comicios presidenciales de finales de 2018.
Nada de esto tendría nada de particular si no fuese por la existencia de un equilibrio de fuerzas precario entre los factores en pugna y por el grado de sus antagonismos. Estamos en un cuadro en el que los eventos electorales por sí solos no son una respuesta a la situación de crisis por la que atraviesa el país, ya que no existe una hegemonía claramente definida y no se visualiza que esto ocurra a corto plazo por métodos pacíficos, más allá de quién gane las elecciones. 
Por supuesto, a través de una vía forzada se pudiera definir la hegemonía, bien sea por medio del derrocamiento interno del Gobierno o a través de una intervención extranjera. Hacia allí apuntan iniciativas como las que representa Luis Almagro. También, desde el lado gubernamental, pudiera pensarse en zanjar el asunto de la hegemonía a través de la creación de una “nueva institucionalidad” como parte de las conclusiones de la Asamblea Nacional Constituyente.
Frente a estas alternativas, la otra opción es la que ha venido adelantado José Luis Rodríguez Zapatero, que apunta a un esquema de coexistencia Gobierno-oposición para el período 2019-2024, en el que cada factor accede o conserva posiciones de poder y se acordarían asuntos relativos a la Fanb,  el TSJ y reformas como la creación del Senado. Incluso, en esta opción pudiera estudiarse una fórmula de neutralidad geopolítica para Venezuela, con el apoyo de la Unión Europea, Rusia y China. 
Previo a este acuerdo de coexistencia se pactaría un entendimiento de convivencia para los meses que restan del actual período constitucional, que incluiría el restablecimiento de la Asamblea Nacional, la Ley de amnistía y la aprobación por los diputados de la oposición del endeudamiento solicitado por el Gobierno para refinanciar los bonos que vencen el año próximo.
Ahora bien, al ser las votaciones del 15 de octubre un tramo de un proceso global en el que se va a modificar la correlación institucional, lo conveniente hubiese sido que se celebraran en el marco de un acuerdo ya pactado, de modo que en cualquier escenario ya estaría despejado el impacto político que tendrían los resultados, tanto si el Gobierno logra contener la erosión de su electorado como si la oposición obtiene una ventaja considerable.
Las conversaciones han continuado desde junio, primero en Caracas y ahora en Santo Domingo, pero no hay nada definitivo, por lo que se desconoce la manera en que serán asumidos los resultados de las votaciones de gobernadores, es decir, si el evento reforzará la “opción Almagro” o la “opción Zapatero”.
 

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