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Actualizado hace 279 minutos

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Opinión
05:51 AM / 11/10/2017
Ante la amenaza... por Luis Britto García
Luis Britto García / Articulista
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 Radicalicemos la revolución bajo ataque con ataques revolucionarios en todos los frentes. Consideremos las amenazas de agresión militar como agresiones de hecho; contestémoslas con iniciativas integrales de defensa popular Emplacemos a las organizaciones internacionales para que respeten y hagan respetar sus estatutos constitutivos, que reconocen a los Estados miembros soberanía, autodeterminación y no injerencia en asuntos internos.

— Instemos a las potencias hegemónicas a retirar sus bases militares de otros países, y a los pueblos y gobiernos de éstos a oponerse a la ocupación de sus territorios.

—  Denunciemos los tratados internacionales que someten la decisión de controversias sobre asuntos de interés público interno a leyes o tribunales extranjeros.

—  Reciproquemos sanciones de cualquier género con sanciones idénticas contra los intereses de los agresores en nuestro territorio.

—  Condenemos y neutralicemos la práctica de financiar, promover y activar agentes de influencia, medios de comunicación y organizaciones violentas de índole paramilitar o cualquiera otra, para interferir en los asuntos internos de nuestros países.

—  Dotemos a los gobiernos víctimas de guerra económica de plenos poderes para manejar la importación, producción y distribución de los bienes básicos, y para la confiscación masiva de los patrimonios que operen contra los intereses colectivos o estén incursos en delitos económicos o financieros.

—  Apliquemos estrictos controles fronterizos para cortar el contrabando de extracción e introducción, así como la infiltración de paramilitares y explotadores ilegales de recursos naturales.

—  Elevemos a rango constitucional el principio de Territorialidad de la Renta, en virtud del cual los enriquecimientos obtenidos en un país deben ser sometidos a tributación en el territorio donde se producen, y no exceptuados del pago de impuestos con la idea de que empresas y ciudadanos extranjeros los cancelarán a sus países de origen.

—  Sancionemos leyes antimonopólicas contra la concentración de capitales en la industria de las comunicaciones, y reivindiquemos el dominio sobre el espacio radioeléctrico de los pueblos y los gobiernos que los representan.

—  Creemos e incrementemos redes alternativas de información que contrarresten las falsedades propaladas por los monopolios de la información y sus agentes internos.

—  Aceleremos la conversión de nuestros sistemas informáticos a software libre, para defendernos contra el espionaje, la incomunicación o la circulación de mensajes falsos en nuestras redes internas.

—  Sancionemos normas penales que tipifiquen en forma precisa los delitos de terrorismo, traición a la patria, subversión, tráfico con bienes subsidiados, acaparamiento y daños al patrimonio público.

—  Condenemos las iniciativas imperiales de incentivar e intensificar diferencias internas sociales, religiosas, regionales, étnicas o de cualquier índole en nuestros países a fin de provocar y legitimar guerras civiles y secesiones.

—  Preparemos activamente e incorporemos a toda la población a la defensa territorial, social, económica, cultural, comunicacional y estratégica y a la guerra prolongada de resistencia.

—  Estrechemos vínculos establecidos con la región latinoamericana y caribeña y con los países no alineados y llamemos a todos los pueblos del mundo a la solidaridad social, económica, cultural, comunicacional y estratégica con Venezuela.

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