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Te presentamos el siguiente análisis: Educación familiar
08:40 AM / 21/04/2019 Arminda García (Profesora titular universitaria)
Agencias

Siempre, se ha considerado el núcleo familiar, el espacio conformado por las personas más cercanas, que influyen directamente en el desarrollo de los seres humanos. Por esto, constituye el contexto primordial, donde asimilamos las habilidades básicas en todas las áreas de la vida, tanto perceptivas, como  cognitivas y emocionales, facilitando el  crecimiento individual, que seamos más productivos, aprendamos a comunicarnos y a  establecer relaciones adecuadas, así como, otras capacidades necesarias.

Allí,  se instituye la formación de valores fundamentales, la personalidad, el carácter de los individuos, para así, definir su actuación con respecto a sus parientes, a su actitud en la vida y a su conducta ciudadana. Esas experiencias definitorias, son parte del aprendizaje que influye más que cualquier otro grupo social, dejando una huella en su naturaleza, su conciencia, su  desempeño social  y  su funcionalidad.

 

No existe ningún espacio educativo, que pueda sustituir el poder y  la potencialidad que ofrece el aprendizaje en el hogar.  La educación académica, brinda conocimientos técnicos, teoría,  métodos  y la cultura necesaria  para lograr un desempeño productivo en la sociedad.

 

En este sentido, los padres son maestros por excelencia, pues representan modelos a seguir para sus hijos, quienes aprenden observando su comportamiento, su carácter,  sus actitudes, codificando esta huella a lo largo de su vida.

 

Ese papel, que desempeñan en su formación, no puede ser  delegado en otros, pues ellos necesitan  contar con este contexto de aprendizaje  para su existencia, para aprender a asumir sus responsabilidades y la disciplina que exige la vida productiva.

 

Existen, enseñanzas naturales transmitidas en la familia, que no se pueden relegar a la escuela, como la formación de valores.  El hogar, debe ser el mejor ejemplo, pues,  fortalece modelos a seguir, edificando una conducta apegada a los principios fundamentales.

 

Los padres, deben considerar que es necesario demostrar amor, solidaridad, afecto, honestidad, justicia, respeto, tolerancia, dentro y fuera del grupo familiar, reconociendo, que los valores, son importantes para que los hijos sean felices y crezcan en un ambiente armónico y así,  formarlos como individuos correctos.

 

 

 

Por otro lado, el mejor testimonio para la educación familiar basada en  valores, es la coherencia que deben demostrar los progenitores, mediante una actuación adecuada. Así mismo, una formación respetando los valores, enseña a los niños a enfrentar los problemas presentes o futuros de manera exitosa y con criterios éticos.

 

De esta manera, contar con valores facilita que los niños y los jóvenes fortalezcan el sentido de responsabilidad, para construir su propia autonomía y tomar las mejores decisiones.  Igualmente, practicar los valores, permite que queden bien inculcados en los hijos  y fomentan  un ambiente equilibrado para formar mejores personas.

 

Como se observa, la familia es ese espacio insustituible, donde los individuos obtienen la formación básica necesaria para su desenvolvimiento en la sociedad. Por eso,  es el mejor semillero  para sentar las bases y formar personas aptas, no solo, para avanzar y surgir en la vida, sino también, para aportar  a la sociedad lo mejor de ellos mismos.

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