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Facetas
La culpa que nos detiene
02:10 PM / 13/04/2018 Alexandra Ramírez
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En momentos de intensa realización, de tantos logros y cambios, de oportunidades, de nuevas experiencias, de decisiones que cambiarán el rumbo de nuestra vida, hay tantos temas universales que se ponen en juego, pero la culpa me pareció ser el más importante esta vez.

A medida que avanzas, diversas emociones salen a la superficie: hay emoción, ansiedad pero también culpa, que puede ser la excusa o la herramienta para controlarnos.

Ella bloquea la evolución y el progreso. Ella puede estar influyendo en tu vida de una manera negativa y opresiva.

¿Pero de qué sentimos culpa?

De hacer las cosas de manera diferente.

A ver, hay formas externas de culpas que son impuestas por la iglesia, por la religión, por los gobiernos, por la sociedad, por los padres, que se supone debes ser esto, de querer esto y aquello, se supone que no debes cambiar, se supone debes permanecer en lo mismo, y que todo debe ser de esta manera, de lo contrario estamos equivocados.

Y todo esto nos hace sentir vergüenza, o ¿cuántos de nosotros sentimos desprecio por nosotros mismos, reprendiéndonos por las elecciones que hicimos o no hicimos?

Creemos que si nos escuchamos a nosotros mismos en lugar de a los demás y conectamos con nuestros propios deseos, somos una mala persona, o que los estamos abandonando a ellos, o dejándolos, o que no estamos manteniendo nuestra palabra, o cumpliendo con esos contratos inconscientes que a veces firmamos.

¿Somos así? No, realmente no.

Hacer elecciones desde el corazón siempre puede decepcionar a otros e incluso traer inestabilidad a la vida de otra persona, pero a veces necesitas romper cinco corazones para seguir tu corazón.

Y aquí entra en juego otro tipo de culpa.

Cuando te detienes por un momento y te preguntas ¿Es esta mi verdad? ¿Es esto lo quiero hacer? Es la culpa que viene de no estar siguiendo tu propio camino.

En cualquiera de las dos que nos alojemos podría resultar peligrosa, podríamos estar bloqueando  nuestra grandeza, podría estar haciéndonos mover en círculos, podría mantenernos en un mismo lugar por mucho, mucho tiempo, o incluso con una persona.

Si nos sentimos culpables, si nos sentimos avergonzados de nosotros mismos, si nos sentimos indignos en el fondo, existe un saboteador interno que vendrá y saboteará todos nuestros esfuerzos por seguir adelante,  y siempre nos harás sentir disminuidos sobre todo en términos de fuerza interior.

Pero la elección es siempre nuestra.

Puedes seguir limitada y definida por esas historias, creencias o acciones de esa otra persona, o puedes rodearte de espacios y personas que te permiten necesitar lo que necesitas, sin defensa ni disculpas.

Puedes permanecer fiel a otras personas, obligándote a permanecer en su nivel, o puedes romper con todos esos viejos contratos que ya no reflejan la persona que eres actualmente o el lugar hacia donde quieres ir, y empezar a ser la persona que sabes puedes ser.

Salir de la prisión y de los límites que nos imponen las ideas de los otros o incluso nuestras propias ideas, requiere de confianza e intuición pero solo recuerda: el futuro brillante que intenta venir exige solo un requisito: escoger liberación sobre culpa.

Sí, respeta tus contratos, pero también cumple tus sueños.

(Esta es una práctica siempre en curso)

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