Facetas
Especialistas: Cambiar el esquema mental puede erradicar múltiples patologías
08:50 AM / 12/09/2017-Gabriela Trujillo Prado
Agencias

Algunos comportamientos vuelven a las personas más susceptibles  a la aparición de un amplio abanico 
de enfermedades. Estos males son  símbolos de un conflicto  inconsciente. Desde una gripe hasta cáncer se han curado con la  ayuda de sesiones de psicoterapia.

 

Numerosos autores y expertos en la materia no dudan hoy en día de la influencia de la mente sobre el cuerpo. El psicólogo Gerardo Esis mira la enfermedad como un símbolo que expresa un conflicto inconsciente. “Si lo comprendemos -explica-, nos da la posibilidad de desarrollarnos y crecer internamente”.

 

Daniel Goleman, psicólogo y redactor científico del New York Times, refiere en su libro “Inteligencia emocional” que la ansiedad y la irritabilidad crónicas, entre otros sentimientos, vuelven a las personas más susceptibles a la acción de un amplio abanico de afecciones. 

 

Aunque el experto reconoce que dichos sentimientos no constituyen la causa directa de la patología, indica que, al parecer, interfieren en el curso de la recuperación del paciente, y pueden incluso aumentar su riesgo de mortalidad, en los casos más graves.

 

“Si las diversas formas de angustia emocional crónica pueden llegar a ser nocivas, la gama opuesta de emociones puede ser, hasta cierto punto, tonificante. No estamos diciendo que las emociones positivas sean curativas, o que la risa o la felicidad puedan, por sí solas, invertir el curso de una enfermedad crónica. Su efecto tal vez sea muy sutil, pero los estudios realizados sobre miles de personas no dejan lugar a duda sobre el papel que desempeñan éstas en el conjunto de variables que afectan al curso de un padecimiento”, explica el autor.

 


La enfermedad es un camino transitable que en sí no es ni positivo ni negativo. Todo depende de la actitud que adopte la persona enferma. Éste es el criterio que expresa el médico y psicoterapeuta Rüdiger Dahlke, en su libro “El mensaje curativo del alma”.

 

“He visto cómo muchos de mis pacientes se han dado cuenta que su sobrepeso, su infarto o incluso su cáncer son una oportunidad. Por ejemplo, el ataque al corazón que sufrió Santa Teresa de Jesús fue posiblemente lo que la condujo a seguir un determinado camino. Ella recibió el mensaje que quería comunicarle su enfermedad, y lo aplicó después en su vida de manera ejemplar. Hay que aprender de los propios síntomas y crecer”, considera.

 

Él, a diferencia de los médicos tradicionales, hace una valoración positiva de los síntomas. Sostiene que en vez de aliarse con el paciente para combatirlos, el médico debe abogar por establecer una especie de alianza con éstos, para averiguar qué pasa y qué ha causado su aparición. 

 

Afirma: “Si liberamos al síntoma de sus connotaciones negativas, puede indicarnos de manera infalible cuáles son los faltantes, y ayudar a recobrar la plenitud y, por tanto, la salud”. 

 

 

En la consulta del psicoterapeuta David Poveda, en Maracaibo, se han registrado casos de reversión completa de enfermedades tan disímiles como gripe y cáncer.

 

“Después de varias sesiones, hemos logrado erradicar de la mente de varios pacientes creencias y sentimientos que ayudaron a desencadenar la enfermedad. Mucha gente no le ve una explicación lógica a la curación, pero ha sucedido”, afirma.

 

Más que positiva, Poveda prefiere recomendar en sus programas de crecimiento personal una actitud mental centrada en el amor, alegría, dicha, gozo y prosperidad, lo cual contribuye, a su juicio, a que el individuo goce de un estado de salud óptimo.

 


En “Inteligencia emocional”, Goleman cita un estudio que evaluó el grado de optimismo o pesimismo de 122 hombres que habían sufrido un primer ataque cardíaco. Ocho años más tarde, veintiuno de los 25 más pesimistas murieron, mientras que sólo fallecieron seis de los 25 más optimistas.

 

La investigación -concluye el autor- revela la importancia de la actitud mental, la cual se ha revelado como un mejor predictor de supervivencia que otros factores clínicos, como el daño físico experimentado por el corazón en ese primer ataque, el infarto, el nivel de colesterol o la presión arterial.

 

Agrega también que la esperanza, al igual que el optimismo, constituye otro factor curativo, ya que permite que las personas sean comprensiblemente más capaces de superar los retos del día a día, incluyendo los problemas mentales. En un estudio realizado entre personas paralizadas por una lesión en la espina dorsal, las más esperanzadas tenían una mayor movilidad física que aquellas otras que se sentían desesperanzadas.

 

“Tal vez algún día -acota- descubramos que la fisiología de la esperanza supone una ventaja biológica en la lucha del cuerpo contra sus afecciones”.

 

 

Publicidad
Publicidad
0Comentarios
Más notas de Facetas
Ver mas