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Experiencia Panorama
09:10 AM / 02/04/2018
Reportaje// Mercado negro de la sangre
Redacción A Fondo
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Por  450 mililitros de sangre se puede pagar hasta  4 millones de bolívares. La venta no se hace en un local de sumistros médicos ni en un banco de sangre venezolano. Se comercializa, como las jeringas y el algodón a las afueras de los hospitales públicos. La carencia de las unidades de sangre en los bancos de los centros de salud ha desatado un nuevo mercado negro en el país: el tráfico sanguíneo.

La escasez  de  la sangre y sus derivados del sistema público sanitario, necesarios para miles de pacientes se debe  a la falta de reactivos para analizar estos fluidos y a la insuficiencia de bolsas  para el almacenamiento de sangre.

La falta de las unidades de sangre y la importancia vital que tiene el recurso, hacen que el mercado negro del tráfico ilegal se sustente. Los compradores llegan a “pagar lo que le s   pidan”, si de esa compra depende la salud del familiar.

 Los bancos de sangre de los hospitales zulianos no tienen reactivos ni bolsas para almacenarla. Solo la Unidad de Hematológica del Zulia tiene una reserva, pero se hace insuficiente ante la demanda.

El precio de la unidad de 450 ml puede redoblarse, si se tratara de un tipo de sanfre difícil, por ejemplo, la RH negativo. Hasta 8 millones de bolívares  puede valer, unos  39 dólares, al cambio no oficial.

Médicos de cinco estados de Venezuela y de Caracas aseguraron a la agencia Efe que esta situación, denunciada  por la Coalición por la Defensa del Derecho a la Salud y a la Vida de las Personas en Venezuela (Codevida), se repite en sus lugares de trabajo siempre con los supuestos responsables en la penumbra.

La secretaria general de la Sociedad Venezolana de Hematología (SVH), Maribel Meléndez, dijo a Efe que han “descubierto personas dentro de las instituciones públicas” que tratan de beneficiarse ante la paralización de al menos el 70 % de los bancos de sangre públicos del país, según estimaciones de su organización.

La doctora subrayó que el responsable de estas irregularidades es la autoridad venezolana en materia de salud, que dejó de comprar reactivos en septiembre pasado, lo que ha ido menoscabando los bancos de fluidos hasta alcanzar un punto crítico en diciembre, mes desde el que algunos estados del país reportan que se encuentran en “cero”, lo que desencadena una verdadera crisis. 

Meléndez señaló que el “mercado negro” de la sangre lo operan exclusivamente las “personas inescrupulosas” que la venden dentro de instituciones públicas y no las clínicas privadas que, con bancos de fluidos propios, continúan vendiendo estos líquidos analizados previamente con reactivos que adquirieron por su cuenta.

Los químicos que se usan para analizar la sangre no se producen en Venezuela, por lo que deben ser importados en un país en el que el Estado tiene el monopolio de las divisas y en los últimos años ha reducido significativamente las importaciones y asignaciones a empresarios.

“No traen reactivos ni para bancos de sangre públicos ni para bancos de sangre privado”, remarcó Meléndez, que informó sobre una reciente compra de estos químicos por parte del Gobierno y que, según información extraoficial, se está entregando de manera racionada y alcanzará apenas para 45 días.

Sobre los casos de venta ilegal de sangre en los centros de salud públicos, la hematóloga dijo tener conocimiento de varias denuncias según las cuales “personas llegan a la cama de los pacientes y les dicen 'usted va a ser operado y necesita sangre, yo le vendo los glóbulos rojos en tanto (a este precio) y las plaquetas en tanto”.

“¿De dónde la sacan esas personas?”, se preguntó Meléndez, e insistió en que los médicos y las clínicas privadas están fuera de cualquier “mafia” en este sentido pues su trabajo es vigilar que la sangre a ser transfundida cuente con los siete análisis previos y mantener los bancos de sangre operativos.

“La mayoría de la gente se niega a poner la denuncia”, lamentó.

Un paciente zuliano  aseguró  la bolsa de sangre le fue vendida en las afueras del centro asistencial público, donde estuvo recluido, en cinco millones de bolívares, lo que debería ser gratuito. 

La misma fuente, que pidió permanecer bajo estricto anonimato, dijo desconocer la procedencia de esas bolsas de sangre y explicó que la compra y venta se concreta sin muchas preguntas y en medio de la urgencia del enfermo.

Un doctor de un hospital público denunció que la mafia se encuentra dentro de los centros asistenciales.  “ Hay trabajadores inescrupulosos que hurtan las pocas bolsas que hay   para el tráfico de sangre. Algunos hasta le pagan a personas para que asistan a donar. Han convertido la sangre en una especie de oro bruto”,   asegura. 

Todos los médicos consultados por Efe remarcaron que los miembros de su gremio son ajenos a estas irregularidades y que nunca han transfundido sangre sin el despistaje previo.

El presidente de la Federación Médica de Venezuela, Douglas León Natera, suscribió la denuncia de que los bancos de sangre “están quebrados” y alertó sobre el peligro en el que esta problemática deja a cientos de miles de pacientes pues  “la situación es caótica en todos los sentidos”.

“Estas carencias pueden causar la muerte o rechazar las intervenciones quirúrgicas, perjudicando más la salud de los pacientes. Es debido a ello que muchos de los parientes acceden a comprar unidades de sangre”, expresó un médico trabajador de un centro de salud público. 

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