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Actualizado hace 10 minutos

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Experiencia Panorama
05:00 PM / 29/06/2018
Reportaje// La Maraña amarilla
Otto Rojas
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agencias

En Venezuela lo único que escasea no son los alimentos y las medicinas; obtener efectivo es un dolor de cabeza  y  realizar un trámite cotidiano cada vez se vuelve más cuesta arriba. A la extensa lista de los “no hay”  se añadió un nuevo rubro desaparecido. Se trata de la vacuna contra la fiebre amarilla,  algo preocupante cuando se vive en un país que es fronterizo con la nación más endémica de la enfermedad: Brasil. 


Pero, la situación empeora cuando el venezolano quiere emigrar  y no posee la llamada “cartilla amarilla”, requisito imprescindible para entrar a más de 50 países.  Y aunque por ningún lado se pueda encontrar la codiciada vacuna, la matraca hace de las suyas una vez más. Si se tiene  entre 500 mil bolívares y un millón  en efectivo se puede obtener “bajo cuerda”  hasta el sello del médico y del Ministerio de Salud. Es el nuevo bachaqueo. 


En Maracaibo, al igual que en el resto del país, ningún centro ambulatorio u hospitalario cuenta con dosis de la  vacuna antiamarílica. En un recorrido por varios centros de salud se constató que brilla por su ausencia.  El ciudadano común no le presta atención al hecho de no estar inmunizado contra la enfermedad tropical.  La necesidad imperiosa de  tenerla es latente cuando se tiene un viaje en puertas. Allí comienza el víacrucis. 


Antonio Moreno fue uno de los marabinos que se vio en la obligación de ser cómplice de la corrupción, una semana antes de volar a la ciudad de Sao Paulo, en Brasil. Al revisar todos los papeles que necesitaba para viajar se percató que no tenía el certificado internacional contra la fiebre amarilla o profilaxis, un pequeño cartón de color amarillo impreso por el Ministerio de Salud. 


Desesperado  y a punto de tener que cancelar compromisos impostergables en el país carioca, un conocido le habló de una solución: “En la sanidad venden esos cartones, tienes que preguntar quién es la persona”.


En la llamada Sanidad, en el ambulatorio Francisco Gómez Padrón, en el sector El Tránsito, de Maracaibo, está la red de maraña con la vacuna y el cartón contra la fiebre amarilla. En las propias narices de las oficinas de Epidemiología Regional, organismo adscrito a la Secretaria de Salud que administra las vacunas de todo tipo en el estado, se realiza el negocio en el que están involucrados médicos, enfermeras, trabajadoras sociales y hasta milicianos que resguardan las instalaciones. 


El negocio opera así: Un letrero en papel bond escrito con marcador azul dentro de los pasillos de La Sanidad deja sin esperanzas a la  persona. “No hay vacuna contra la fiebre amarilla”, pero quién se atreva a preguntarle  a cualquier trabajador obtiene la solución. Hay quienes dicen casi  susurrando al mismo tiempo que miran a todos lados con ojos inquietantes: “Hay alguien que vende los cartones aquí, pero no sé quién es”, mientras otros comentan: “Un doctor que viene un día sí y otro no, te entrega el cartoncito con sello y todo”.


En la oficina de Epidemiología Regional tampoco  hay solución, ni siquiera un aire de esperanza de conseguir la vacuna. Antonio plantea que de no tener el certificado internacional no podría entrar a Brasil y muestra de inmediato el pasaje de la aerolínea, a lo que una doctora le responde: “No puede hacer nada por ti, imagínate que hasta una delegación deportiva que iba a volar a Brasil perdió el viaje porque no tenían la vacuna”. 


Otros trabajadores del ambulatorio prefieren guardar distancia: “Yo prefiero no meterme en eso, porque ya cayó una enfermera por estar vendiendo los cartones”.  Pero, pese al riesgo que significa la maraña, una miliciana que custodia en el centro de salud prefiere asumir el riesgo.


La mujer vestida incluso con su uniforme verde olivo ofrece  la cartilla amarilla, pero eso sí gratis no, quien la quiere debe pagarle 500 mil bolívares en efectivo y, de paso, no acepta billetes de 100. Ante la interrogante del comprador, la miliciana asegura que ella solo es un “puente” entre el vendedor que supuestamente es un galeno y el cliente. Explica que el médico no deja verse para proteger su identidad. 


“Vengo en una hora”, le dijo Antonio Moreno a la miliciana. Y en 60 minutos, la mujer le estaba esperando con el cartón amarillo dentro de uno de los bolsillos de su uniforme. Sin  titubeo, recibió el dinero, se lo guardó, y entregó el certificado.
La cartilla amarilla a simple vista pareciese auténtico, tiene todos los elementos exigidos por la Organización Mundial de la Salud. Sello húmedo de Epidemiología Regional, sello con número de Comezu (Colegio de Médicos del Estado Zulia) y credencial de inscripción en el Ministerio de Salud. También tiene la calcomanía con el serial del frasco que contiene la vacuna y de paso la firma de una autoridad sanitaria.


La situación se repite en todos los estados del país. En Caracas tampoco hay ni la vacuna ni el certificado contra la fiebre amarilla.  En clínicas privadas puede costar hasta 100 dólares una inmunización. 


Fuentes de Epidemiología Regional aseguran que la vacuna contra la fiebre amarilla no llega al estado desde el segundo semestre del año pasado. Por tal razón, aseguran que el Ministerio de Salud no ha realizado más impresiones de la codiciada cartilla amarilla.


Expertos aseguran que la razón de la escasez se debe a que Brasil, el mayor productor de la vacuna en el mundo, no la está exportando para poder cubrir la demanda dentro del territorio carioca. 


Si usted que está leyendo el  trabajo tiene el certificado internacional guárdelo como si fuese una joya o una reliquia, si se lo extravía, tampoco hay cartones en el país para reponérselo.  Anteriormente la dosis de la vacuna duraba diez años, pero por una nueva ordenanza de la Organización Mundial de la Salud, con una sola vez que sea vacunado en la vida basta.
 La “cartilla amarilla” es un certificado del tamaño de una factura de esas de talonario manual impreso en un papel de bastante gramaje de color amarillo. En él figuran los datos personales de la persona, los del profesional de la salud interviniente, el lote de la vacuna, la vigencia (que es para toda la vida) y los sellos oficiales. Está redactado en idioma español y en inglés.


Como requisito para viajar a algún país que lo exige, el certificado de vacunación debe tener  una fecha de al menos 10 días antes del momento en que deben exhibirlo. 

Según el Reglamento Sanitario Internacional 2005 de la OMS, los países exigen el certificado internacional de vacunación para Impedir la propagación internacional de la enfermedad protegiendo a los países del riesgo de importación o propagación del virus de la fiebre amarilla. 


En América una decena de países exige el cartón amarillo para poder ingresar a sus territorios por vía terrestre, marítima o aérea. Brasil, Colombia, Aruba, República Dominicana, Panamá y Venezuela son algunos de los territorios que están dentro de la lista, la cual es completada por casi todas las naciones de África y parte de Asia.


 Obtener el certificado de vacunación sin inmunizarse  es poner en riesgo  a la salud pública del estado. 
 “Adquirir a través de la venta ilegal los cartones de vacunación sin colocarse realmente la inyección de inmunidad, representa un arma de doble riesgo que afecta no “olamente a una persona que salga del país portando algunas enfermedad infecciosa, sino también el hecho de que no está inmunizado a contraerla”,  alega una sanitarista consultada para el  reportaje.

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