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Experiencia Panorama
11:54 AM / 11/05/2018
REPORTAJE// Cuando Shakira vino al Pachencho
Nayib Canaán
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SHAKIRA
Archivo

 Y  de pronto las puertas se vinieron abajo. ¡Las tumbaron! Comenzaron a entrar como hormiguitas mientras Shakira cantaba “Si te vas”. Eran las 9:00 de la noche de aquel jueves 8 de mayo de 2003. El sonido de la tarima  se escuchaba muchos metros afuera del   Estadio Olímpico José Encarnación “Pachencho”  Romero. Hasta a  Amparo llegaba el estruendo del sonido.

Los alrededores estaban colapsados.  Filas de carros, buhoneros, fanáticos y curiosos completaban el panorama que tenía como protagonista a la cantante del momento. La oscura noche era testigo de un “bululú” marcado por empujones, gritos, sudor, golpes, arañazos y hasta lágrimas. Todos querían ver a Shakira, pero aunque tenían entradas en mano, la desorganización del evento impedía el acceso a tanta gente que recibieron los boletos minutos antes del show. 

Se esperaban 22 mil personas, pero no fue ni  la mitad, aun  cuando muchísimas entradas fueron regaladas. Era el concierto más esperado del año; el más caro.  El concierto después del paro. Sí, después del paro petrolero que incrementó la crisis económica a inicios de 2003.
Nadie podría creer que después de tanta “pelazón”  la cantante latina del momento aterrizaría en Maracaibo para  presentar el espectáculo del que todos hablaban. Era una de las giras más ambiciosas y lucrativas de la época, derribando incluso a artistas legendarios que en taquilla se vieron amenazados por el huracán colombiano.

Shakira. La mujer llena de gracia, la que recurrió al rubio extra claro para igualar a estrellas que estaban en el top como Britney Spears, Christina Aguilera o Jéssica Simpson. La novia de Antonio de la Rúa. La jovencita de 26 años que movía las caderas como las diosas. Esa misma Shakira pisaría nuevamente tierras zulianas después de aquel abril de 2000 cuando dejo claro en el Palacio de Eventos que el trono era suyo.
Era jueves 8 de mayo y  el  “Pachencho”  tenía todo, o casi todo, dispuesto para que la barranquillera ofreciera un recital de lujo. El Tour de la Mangosta,  fue la tercera gira musical internacional de Shakira que la llevó por países en los que nunca había actuado. La intérprete  dijo que decidió llamarla  así  como una analogía entre la habilidad de ese animal de matar serpientes y la reciente guerra contra el terrorismo y el “triunfo del bien sobre el mal”.

El concierto estaba pautado para finales de 2002, pero se fue posponiendo hasta llegar a mayo. Cuando se anunciaron las fechas, Maracaibo quedó por fuera, pero días después  la empresa Fenix Entertainment Group confirmó que los zulianos también tendrían chance de ver a quien era la estrella más aclamada de la época. Y eso que aún no había cantado los temas de los mundiales de fútbol que la convirtieron en un fenómeno dentro de países inimaginables. “Shakira era como el Maluma de ese tiempo. Esta súper pegada”, acota la locutora Mandy Perozo.

Para el show se necesitaron 35 mil kilos de material escenográfico, 350 metros cuadrados de escenario,  280 mil vatios de luz y sonido y  130 personas en el montaje. “Yo estaba estudiando en la Universidad del Zulia. La situación financiera de mi casa era crítica y el dinero que había apenas alcanzaba para los gastos básicos, pero yo me empeñé en ir al concierto. Me volví loca; era una fan desesperada y me juré que ese día estaría ahí. ¿Cuál fue mi plan? Vender el anillo de graduación en una famosa joyería de la calle 72”, manifestó la publicista Ana Karina Lozano.

El elevado costo de las entradas incidió en su escasa venta. Lo peor: Shakira no se presentaría hasta que  estuviera, por lo menos, la mitad del recinto. Eso lo decía claramente el contrato.

La producción se puso las manos en la cabeza la madrugada de ese 8 de mayo y la única alternativa fue regalar entradas en plazas, avenidas y universidades. “Terminaba mis clases en la Urbe cuando de repente vi a unas personas regalando los boletos; por suerte pude ir con un grupo grande de amigos”, relató Belmary Gutiérrez. 

No conforme con eso, en el mismo estadio se ‘destaparon’  maletas con entradas, pocos minutos antes de abrir   puertas. “A las 5:30 estaba contemplado el acceso al público. Recuerdo que había mucho desorden, fallas de logísticas. Por mi parte había 200 hombres de seguridad y de Caracas se trajeron unos 150. Eso no fue suficiente para controlar la avalancha. Al final hubo efectivos heridos y lesionados que no pudieron ser atendidos inmediatamente porque el tema a resolver era el levantamiento de los portones”, aseguró Gabriel Fodor, director de Event Security, quien se encargó de la seguridad local.

En su traslado desde el aeropuerto hacia el estadio, Shakira pidió al chofer que le permitiera detenerse para comer algo de la zona. A la altura de Palito Blanco probó el mango con sal y adobo (conocido como “viagra”)  y degustó unas ciruelas,   reveló Mario Chirinos, director de Federal Car, empresa encargada de su movilización. 
   
Desde temprano ya estaba la “mafia” de las entradas.  Revendedores ofrecían   boletos hasta en 10.000 bolívares para el área general, que costaban 91.500 bolívares, y en 40.000 bolívares, para las áreas preferenciales y VIP, cuyos costos oscilaban entre  220.500 bolívares y 306.500 bs. 
Nueve músicos en escena, varios cambios de vestuario y un despliegue de luces y efectos visuales fueron el marco del recital del Tour de la Mangosta en el que durante dos horas la colombiana cantó, bailó descalza y sedujo en el borde del escenarios con eróticos movimientos. Para muchos estaba pasada de kilos y no tenía la cinturita que mostraba en TV.

Anduvo todo el tiempo con su novio Antonio de la Rúa. Llegó al  aeroclub  del aeropuerto La Chinita a las 3:00 pm del mismo jueves y al rato ya estaba en la prueba de sonido. Según allegados, se quejó de un pésimo sonido y su mánager   envió al Hotel Maruma una lista con los siguientes requerimientos: la suite presidencial, tres tipos de menú de los restaurantes más “chic” de la ciudad, frutas como mango, lechosa, cambur,  duraznos y cerezas azules. 

Mario Chirinos, director de Federal Car, explicó  que para la artista y su equipo fueron solicitados 23 vehículos. “Shakira se movilizó  en una Explorer Blindada 2003. Además pidieron 2 Ford Wind Star, 4 Van Ford (Fénix), 8 Van Kia, 2 Autopullman, 1 Grand Sherokee, 4 camiones 350, 2 Coaster Toyota y un Lumina”.

El personal de Shakira pidió además que la camioneta  en la que ella se trasladaría estuviese blindada, pero rumores aseguran que eso nunca se logró y con una “maraña” les hicieron creer que la artista estaba protegida, cuando en realidad, los vidrios del vehículo solo tenían doble papel ahumado. Ahora, mucho tiempo después, el concierto de Shakira quedará solo en recuerdos para el público zuliano.  Ayer, la cantante anunció las fechas de su nueva gira y por supuesto, Venezuela quedó fuera de ella.

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