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Actualizado hace 142 minutos

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Experiencia Panorama
11:35 AM / 02/08/2018
REPORTAJE// La flor de la polémica
Otto Rojas

Invierte 100 dólares  y gana 800, es  la oferta que rueda como bola de fuego entre los contactos de whatsapp. La invitación al “juego” o “negocio” viene acompañada con la imagen de una flor;  no es una rosa ni un girasol, se trata de la  flor “de la abundancia”, “del dinero” o “del billete”. Un  nuevo esquema piramidal para ganar dinero que es viral en las redes sociales y también en el cotilleo diario de los venezolanos. 

En la flor es más probable ganar que en algunos juegos de casino,  pero también se puede perder. Hay más chance de obtener dinero que comprando todas las semanas un Kino con  la esperanza de algún domingo se gane. Pero como toda lotería,  se puede ganar o se puede perder. Lo que suceda a la final, es responsabilidad de cada persona, porque la decisión de entrar  “en la flor de la abundancia” es libre y voluntaria.

La flor es vendida como un mecanismo “de ayuda” grupal en la que todos sus integrantes deberían estar en el último escalafón  y recibir en algún momento las ganancias. El esquema es el siguiente: Una flor de mandala que se compone de 15 pétalos y un centro; 15 personas en total, divididas en cuatro niveles. 

Para entenderlo mejor, cuando la persona decide entrar en la  flor, comienza en el nivel 4 también representando con el componente fuego; son ocho personas en total  que componen los “pétalos” del extremo de la flor.   Quien va  ingresando debe pagar 100$ a la persona que se encuentra en el último nivel de la mandala, el mismo sitial, donde en cualquier momento o no estará la persona que va iniciando.

El siguiente nivel  en el orden piramidal, es el 3 o el “aire”. Son cuatro personas que subieron del nivel 4 y que ya aportaron sus 100$. En este escalón cada uno de los pétalos deberá atraer a dos nuevos integrantes que entrarán en el nivel inferior y pagaran su aporte.

El penúltimo escalón es el 2 o el nivel de tierra, compuesto por dos personas que deben apoyar a quienes estar en el nivel 3 a buscar dos personas que ingresen al juego y paguen los 100$.
 Finalmente, el centro representado por el agua, es ocupado por una persona que recibirá los 800$ de las ocho personas nuevas que ingresaron al nivel 4 y pagaron su cuota.

Cada vez que una persona que esté en el cuarto nivel gane al completarse la flor, este sale del juego y todas las posiciones se van corriendo, de forma que cada uno suba de nivel buscando estar en el medio del capullo para cobrar.

La flor tiene sus instrucciones  y establece un código moral ente sus participantes, que si es verdad, ninguna autoridad hace regir las normas, todo va a depender de la credibilidad y  la confianza que deposites en las personas que integren la mandala en la que estás participando, por eso es muy importante, no hacerlo con desconocidos,  porque de allí pueden derivar las tan nombradas estafas que dicen que suceden de la flor.

Al completarse los ochos pétalos inferiores,  la persona del centro cobra y la flor se debe dividir en dos para formar dos nuevas flores y de esa forma todos los niveles subir. La división se hace  trazando una línea recta vertical por el centro de la flor. Todos los pétalos de la derecha formarán una nueva flor y los del lado izquierdo, otra.

Quien está en el pétalo amarillo pasa al centro, los marrones serán los nuevos amarillos y los cuatro pétalos morados se convertirán en los marrones ahora. 

Juan David Rondón — nombre  ficticio para resguardar su identidad — jugó en la flor hace dos semanas, invirtió 100 dólares  y ganó 800. “Entré un viernes y el sábado de la siguiente semana estaba en el centro de la flor cobrando el dinero. Parte me la pagaron por transferencia a una cuenta del Bank Of América que tengo y el resto del dinero  me lo pagaron en efectivo. Antes que yo ganara, vi como ganaron otras tres personas”,  contó a PANORAMA.

Al contrario de Juan David, María Villasmil lleva mes y medio en la flor y no ha podido subir al centro de la flor. Ella aportó sus 100 dólares y espera algún día cobrar. “El problema es que ha sido muy difícil captar nuevas personas que entre a la flor para completar cada nivel y que podamos subir. Está como estancada la flor en la que yo estoy metida”, explicó.

Vender la idea de que es algo seguro y sostenible es faltar a la verdad y un profundo engaño y estafa. Entrar es una decisión ética y moral de cada uno.

Las personas que decidan jugar a la flor deben estar conscientes que para que ellos puedan subir de nivel y llegar al centro, tienen que existir otros jugadores, de lo contrario quedaran atrapados porque la cadena se rompió.

Para que una persona   que va entrando al último nivel llegue al primero y cobre, deben  existir 24 personas que entren a la flor para que todos los involucrados puedan subir y de cada nivel y correrse los escalones.
La mayoría de las flores son de 100 dólares el monto de la participación, pero también existen de 10$, 20$,  de 10 millones de bolívares y hasta en pesos colombianos.

Los participantes interactúan en un grupo de whatsapp que se crea entre los integrantes de la flor. Entre todos se dan ánimo  para que no pierdan la esperanza de ganar en cualquier momento. Es “ley en las flores” que no se puede partir hasta que todos los principiantes hayan pagado su cuota de inicio. Todo se hace por el grupo para que quede constancia  y los demás sean testigos.

Un alto porcentaje de los participantes en las flores son venezolanos que están viviendo en el extranjero. Sobretodo de Estados Unidos, Panamá, Chile y Argentina.  Generalmente las transferencias de los pagos las realizan de Banesco Panamá o el banco Santander de Chile.

Hay quienes dicen que una vez que se está dentro de la flor “la escalada hacia la cima es eterna” y muchas veces desmotivados por la larga espera de que algún día la retribución del dinero llega, las personas desmayan en el intento y terminan olvidándose  del tema y dando por perdido lo que aportaron en un principio 

Otra jugadora opina: “Una vez que estás adentro, uno hace lo que sea por no perder el dinero. Si lo único que hay que hacer es buscar gente,  uno tiene que moverse”, dice. 
La flor se convierte solamente en un fraude, cuando  se engaña al nuevo integrante y no se le explica a cabalidad cómo funciona. La verdad es que la certeza de ganar los 800 dólares de la oferta es posible, solo si cada integrante capta nuevos concursantes. 

Otra forma de estafar es que personas inescrupulosas hagan flores llenas de gente ficticia, de forma que cuando las personas entren a la flor y paguen su cuota, quien está en el medio desaparezca y la flor se rompa.
Analistas explican que  matemáticamente es imposible sostener la flor de manera indefinida. No es una cuestión de voluntad, ánimo o ganas. El sistema cae porque llega un momento en el que es imposible (no difícil ni arduo: imposible) conseguir más personas que ingresen a él.  

Por estas razones la flor es un esquema que tiene su fecha de vencimiento establecida y que en cualquier momento desaparecerá. Por eso, si va a jugar, tenga  cuidado.
Mientras más tiempo pase, más probable será que  no se complete la flor, pues eventualmente va a colapsar por falta de nuevos miembros.

Entonces… ¿la flor es un fraude? Todo depende, de  cómo haya sido presentado el modelo, es decir, si existió un engaño en el ofrecimiento o si se le explicó con todo y las letras pequeñas incluidas. Ya que le  pueden explicar cómo funciona y cuáles son sus probabilidades o se lo pueden vender como “es súper seguro que multiplicaras tu dinero”, evitando la parte en la que es más que obvio que en un momento u otro la flor colapsara. A la final, tiene usted  la última palabra.

 

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