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Actualizado hace 51 minutos

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Experiencia Panorama
10:19 AM / 28/07/2018
Luis Miguel: el público quiere más
Nayib Canaán

Había una publicidad de Doritos que decía: “A que no puedes comer solo uno”.  Y sí, es cierto, a veces, en un abrir y cerrar de ojos, la bolsa se acababa. Lo mismo pasa con la serie de Luis Miguel; el que ve un capítulo no aguantará y quedará pegado esperando el otro. Es una adicción.

Y aunque ya haya terminado su transmisión en Telemundo, queda disponible entre las opciones de Netflix, plataforma que se anotó un éxito que muchos  subestimaron al principio, por considerar que el intérprete de La Incondicional estaba pasado de moda. La sorpresa fue que no pasó “Por debajo de la mesa”... 

Son 13 capítulos que desnudan (muchas veces,  literal) al artista que se convirtió en la referencia de la música romántica a principios de los años 90. Ya todos sabían que Luis Miguel es polémica, es escándalo, es drama. Lo que no se imaginaban era que en la serie se iban a destapar acontecimientos que marcaron su vida y que  hasta hoy son un verdadero misterio.

“Luis Miguel, la serie” es producida por las productoras Gato Grande y MGM y transmitida en España, México y Latinoamérica por Netflix y en Estados Unidos por Telemundo, canal que dejó noqueado a Univisión con los números de rating.

Protagonizada por Diego Boneta  y Óscar Janeada, la trama nos muestra lado más íntimo, duro y personal del cantante dividida en 13 episodios.  Hay un morbo que corre por las venas del espectador que quedó “picado” con el capítulo “final” de la semana pasada.  

El éxito de Luis Miguel cruza fronteras pero hay detalles de su vida que mucha gente desconocía. La serie habla de toda su carrera sin ningún tipo de filtro y tapujos, y nos muestra un lado oscuro marcado por el padre, Luisito Rey —con una interpretación brillante por parte de Óscar Jaenada—. De origen español, este cantante emigró con toda su familia hasta México para poder encauzar su carrera profesional. Al ver que sus canciones no triunfaban, forjó una brillante carrera a su hijo mayor, Luis Miguel. Su dura disciplina así como la manera de tratar a su mujer, nos muestran el lado más amargo de este padre que pronto se convierte en el villano de la serie. Las drogas, el dinero y las mentiras lo acompañaron desde los inicios.
 
En total hay tres actores que dan vida a Luis Miguel: Izan Llunas (niño), Luis de la Rosa (adolescente) y Diego Boneta (adulto); pero este último es quien se lleva el mayor protagonismo. Las manías del propio cantante como puede ser tocarse el pelo a todas horas o su inconfundible sonrisa se mimetizan con el actor y hace que la actuación se más real.

La madre de Luis Miguel, Marcela Basteri, desapareció durante el mes de agosto de 1986, y pese que al principio fue un secreto, años más tarde el cantante no dudó en mover cielo y tierra por encontrarla. No se sabe muy bien qué pasó con ella y las teorías que habitan entorno a su final son varias: desde que está muerta hasta que malvive en las calles de Buenos Aires.

Durante su carrera, Luis Miguel tuvo fama de ser un mujeriego nato, pero la serie nos presenta el lado más romántico y humano del cantante. Primero con su primer gran amor, Mariana, y más tarde con Érika, del que tuvo una relación duradera. Además, los problemas de dinero causados por el padre, hacen que uno lo vea con otros ojos (y nos viene a la mente aquello de “no es oro todo lo que reluce”).

Una de las cosas más bien logradas en esta serie es la elección de los personajes: todos ellos se parecen a los reales, haciendo que el Luis Miguel adolescente sea un clon del real. Eso le aporta un interés adicional y se vuelve más fácil meternos en el papel. Además, el videoclip de “Cuando calienta el sol”  es igual al original.
Lejos de seguir una trama lineal, cada uno de los capítulos cuenta la historia con una narrativa disruptiva, es decir, historias del pasado "y del presente" (basado en la época de los 90) nos van mostrando su vida personal y profesional. De este modo, el telespectador sabe qué sucede en el presente pero no cómo llegó a pasar y cuáles fueron los motivos (lo que, por difícil que parezca, vicia mucho más).

Es inevitable: la gente va  a cantar de nuevo  todas sus canciones. Con una banda sonora marcada por sus éxitos más míticos, una hace una regresión al pasado con sus hits más característicos. El repaso de la carrera musical es inevitable y cada capítulo está marcado por una o dos canciones.

El cierre de esta temporada, evidentemente,  quedó abierto. Hay muchas situaciones que pueden dar pie a otro ramillete de capítulos. Hay personajes reales que ya tiemblan al pensar que serán reflejados en los próximos episodios. Aracely Arámbula es una de ellas.

Aunque

Netflix no anuncia una segunda temporada,  es probable que sí se realice, pues  es un  negocio redondo para todos. Solo a Luis Miguel le quedaron 5 millones de dólares. Más los millones de la productora, del canal. Los millones que van y vivenen. Todos ganan, incluyendo al público que quiere más.

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