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Actualizado hace 40 minutos

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Experiencia Panorama
10:00 AM / 14/09/2018
Los pecados de Serena Williams
Guy Acurero
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AFP

Cuando empezó a usar más la boca que su raqueta, la final del US Open 2018 para Serena Williams fue una crónica de una muerte anunciada. Ante el gran desempeño de la japonesa de origen haitiano Naomi Osaka, la denuncia de sexismo de la estadounidense en contra del juez Carlos Ramos, la actitud antideportiva de la oriunda de Michigan y su abuso verbal, la menor de las hermanas Williams perdió la oportunidad de ganar su séptimo Abierto de Estados Unidos y abrió una guerra con sus pecados por la lucha del feminismo y un vacío en el reglamento del tenis.

“Ladrón”. Un adjetivo que nunca debe salir de la boca de un atleta para señalar al árbitro. Así llamo Serena al portugués Carlos Ramos, el juez de silla en la final del US Open, siendo penalizada con la pérdida de un game.

Osaka, joven de 20 años, pasó por encima de Serena por 6-2 y 6-4 el pasado sábado, en un decisivo encuentro que apenas duró una hora y 20 minutos. La sanción del juego perdido llegó en el antepenúltimo game del segundo set, cuando  Williams parecía que se estaba recuperando ante la gran demostración de la nipona, que la superaba en ese momento por 6-2 y 5-3. 

“He visto a otros hombres decir otras cosas a los jueces de silla. Estoy aquí luchando por los derechos de la mujer, por la igualdad de la mujer. Siento que, llamarle 'ladrón' y ser penalizada con la pérdida de un juego por ello es una decisión sexista. Nunca le ha quitado un juego a un hombre por llamarle 'ladrón”, denunció Williams en la rueda de prensa postpartido. 

Visiblemente emocionada, aseguró: “Pero voy a continuar luchando por las mujeres y por nuestra igualdad (...) Siento que al tener que pasar por esto, será un ejemplo para la próxima persona que tenga sentimientos y quiera expresarlos y quiera ser una mujer fuerte. Ellas van a poder hacerlo por lo que ha pasado hoy. A lo mejor no ha funcionado para mí, pero lo hará para la próxima”.

Antes de los insultos de la tenista al juez de silla, Serena ya había recibido una amonestación por recibir órdenes de su coach Patrick Mouratroglou. Su técnico, desde la grada, movía sus manos en paralelo, a izquierda y derecha, queriendo explicarle algo en el segundo juego del segundo set. Así lo reconoció más tarde en una entrevista con la cadena televisiva Espn, explicando que es “una práctica habitual”.

Así empezó a perder la serenidad y quiso justificar la acción exclamando: “Soy madre, antes pierdo que hacer trampas. No he recibido órdenes de mi entrenador. No he hecho trampas en mi vida. Me levanto por lo que es correcto. Has atacado mi carácter, esto está mal (...) Me debes una disculpa (...) Eres un mentiroso. Eres un ladrón, me has robado un punto”.

Incluso, la laureada tenista lo amenazó: “Nunca más vas a volver a arbitrarme. Nunca”.

Luego, decepcionó con su conducta antideportiva, cuando estrelló su raqueta al ceder un quiebre clave en el segundo set y se le aplicó directamente un punto de penalidad.

Tras ambos pecados, llegó la explosiva discusión con Ramos. El árbitro le marcó el tercer warning por abuso verbal, penalizada con todo un game, terminando el momento con una inconsolable Serena Williams, llorando en el banco, mientras el público en el ‘Arthur Ashe Stadium’ de Queens, Nueva York, abucheaba. El escándalo transcurrió hasta en la ceremonia de premiación.

Casi una semana después de la final del US Open, Serena Williams no se ha disculpado. Ni con el juez, ni los fanáticos del tenis y el deporte en general.

El ex entrenador y tío del español Rafael Nadal, Toni, criticó la actitud de la seis veces ganadora del Abierto estadounidense: “Tuvo un comportamiento inadecuado para ser una gran campeona”.

Luis Alfredo Álvarez, periodista de Espn, ofreció su punto de vista a través de Twitter: “Un aspecto a tomar en consideración para quienes coinciden con Serena es que se acusa a Ramos de no tolerar que la tenista le alzara la voz y lo insultara y amenazara. Serena lo hizo, sin escuchar a Ramos por tres o cuatro cambios de lado seguidos. Ese tercer warning no fue por falta de tolerancia... El tercer warning fue porque Serena no supo controlar su temperamento. Yo estuve allí; el micrófono de TV, en la silla del juez, estuvo abierto durante los  comerciales. Nadie me lo contó. Admiro  la carrera de Serena, pero se pasó de la línea”.

Martina Navratilova, ex tenista profesional, también opinó: “Llevaba el mensaje adecuado sobre la desigualdad que sufren las mujeres, pero no fue el momento para enviarlo”. 

¿Es adecuada una reacción como la de Serena en la final de US Open por parte de cualquier atleta, masculino o femenino, de cualquier disciplina deportiva, y más aún si lleva sobre los hombros una trayectoria como la de la estadounidense? 

Osaka contó en ‘The Ellen DeGeneres Show’ que Williams le dijo que no se preocupara por los abucheos porque no eran para ella.

“Me dijo que estaba orgullosa de mí y que debería saber que la gente no me estaba abucheando a mí. En ese momento yo sí pensé que me estaban abucheando. No podía entender lo que pasaba, porque había muchísimo ruido. Fue un poco estresante”.

 

Osaka llora al lado de Serena en la ceremonia de premiación.

 

Williams luego recapacitó ante la prensa y dijo que Carlos Ramos “siempre ha sido un gran árbitro”. 

Ramos habló con el diario portugués Tribuna Expresso tras el intercambio de palabras con Williams: “Estoy bien, considerando las circunstancias. Es una situación delicada y molesta, pero el ‘arbitraje a la carta' no existe”.

La Federación Internacional de Tenis (ITF por sus siglas en inglés) defendió el pasado lunes el “profesionalismo y la honestidad” del juez luso.
 
“Carlos Ramos es uno de los árbitros más respetados y experimentados del circuito. Sus decisiones fueron tomadas según el reglamento y fueron ratificadas por la decisión de la dirección del torneo al multar a Serena Williams por estos tres avisos. Es comprensible que este incidente lamentable haya dado lugar a un debate, pero al mismo tiempo es importante recordar que el señor Ramos actuó en el respeto de las reglas, dando prueba de profesionalismo y honestidad”.

Serena pudo convertirse en la cuarta madre que gana un título de Grand Slam de la Women's Tennis Association (WTA) tras las australianas Margaret Court y Evonne Goolagond, además de la belga Kim Clijsters.

“A mí hija le diría, si lo viera (el video de la discusión con el juez de silla), que me mantuve firme en lo que creía, en lo que era correcto. Las cosas en la vida a veces no suceden como queremos, pero hay que mantenerse siempre humilde y cortés. Pienso que esa es la lección que debemos aprender todos de hoy, como he hecho yo”.

Con serenidad, Williams elogió a Osaka, volviendo a lo deportivo: “Siento que fue muy, muy consistente. Pienso que su juego siempre lo es. Jugó realmente bien. Hizo muchos golpes buenos. Estaba muy concentrada. Siempre que tenía un punto de quiebre lograba un gran saque. Sinceramente, puedo aprender mucho de su juego después de este partido”.

La joven japonesa, primera oriunda del país del sol naciente que gana un Grand Slam,  afirmó que su admiración por la estadounidense no va a cambiar por lo que ocurrió.

“No sé lo que ha pasado en la pista, por lo que siempre recordaré a la Serena que quiero. Esto no cambia nada para mí. Fue muy amable conmigo en la red y en el podio. No veo qué podría cambiar”.

El director de la Asociación, Steve Simon, tomó postura, apoyando a Williams y hablando de “doble rasero”: “La final del US Open 2018 trajo a la primera plana la cuestión sobre si se aplican diferentes estándares entre hombres y mujeres a la hora de arbitrar partidos. La WTA cree que no debería haber diferencias en los estándares de tolerancia a la hora de que los hombres y las mujeres expresen sus emociones y estamos comprometidos en trabajar con el deporte para asegurar que todos los jugadores son tratados igual. No creemos que eso ocurriera la pasada noche”.

El campeón masculino en Flushing Meadows, el serbio Novak Djokovic, declaró al respecto: “Pienso que el juez de silla no tendría que haber empujado a Serena hasta el límite, especialmente en la final de un Grand Slam. Cambió el transcurso del partido lo que, en mi opinión, era quizás innecesario”.

“No veo las cosas como el señor (Steve) Simon. Pienso que hombres y mujeres son tratados de una forma u otra en función de la situación. Es difícil generalizar”, comentó ‘Nole’.

Simon habló del vació que hay en el reglamento del tenis sobre el contacto entre el entrenador y el tenista: “Pensamos que el problema del 'coaching' debe ser abordado y permitido en el deporte. La WTA apoya las órdenes de los entrenadores en pista en sus normas (en algunos casos) pero se necesita una mayor revisión”.

Luego del anuncio de la Asociación Femenina de Tenis, llegó la multa económica. Serena Williams recibió una sanción por 17 mil dólares “por su polémico comportamiento” durante la final de Abierto de Estados Unidos.

Por el primer warning, tras recibir una orden de su coach, fue multada por $4.000. Al romper su raqueta, la sanción fue de 3.000 dólares. Los otros 10 mil de la amonestación fueron por la airada discusión con el juez de silla. Según Espn, los 17 mil dólares corresponden a menos del 1% del premio que recibió por haber llegado a la final: $1.850.000.

El conflicto de Serena con el árbitro llegó a todos los rincones del mundo. Un caricaturista australiano, Mark Knight, realizó un dibujo publicado por el periódico Herald Sun. Según reportó la AFP, “se ve a Serena con unos labios muy voluminosos y un aspecto masculinizado, en medio de una crisis y saltando sobre su raqueta, que rompió en un enfado”. “¿No puedes, simplemente, dejarle ganar?”, le pregunta el árbitro a Osaka en el dibujo de Knight, quien recibió diferentes críticas  y fue acusado de racismo y sexismo, entre otros por la escritora británica J.K. Rowling, autora de Harry Potter.

 

La caricatura del diario australiano Herald Sun.

 

Tras la derrota en Nueva York, la menor de las Williams quedó ubicada en la posición 16 del ranking de la WTA con 2.976 puntos. Osaka, séptima con 4.115, dijo que tiene el objetivo de estar en el top 5 de una tabla liderada por Simona Halep con 8.061 unidades.

Serena Williams fue aplastada por el huracán nipón que representó Osaka y se quedó a las puertas de convertirse en la máxima ganadora del US Open. Está igualada con seis coronaciones con Chris Evert. El título que perdió en Nueva York representaba su vigésimo cuarto  de Grand Slam, que la igualaba con la australiana Margaret Court como la tenista más laureada de todos los tiempos. Williams tiene 23 mientras.

Desde que su hija Olympia nació (septiembre 2017), Serena no ha ganado títulos. Este año, además de la final del US Open, perdió la de Wimbledon contra la alemana Angelique Kerber (6-3 y 6-3). Cierra el 2018 sin triunfar en grandes torneos, algo que no le pasaba desde 2011.

Con 36 años pero con el estado físico de una joven tenista y su marcado talento, es probable que Serena Williams se proclame más temprano que tarde como la reina  del Grand Slam. Será el tiempo quien dictará si la estadounidense, más que una luchadora por el feminismo, la igualdad de género y la justicia social, es una atleta ganadora, que a veces habla de más con los árbitros y que detesta perder. Sin embargo, con 95 títulos de la WTA, 72 individuales y 23 en dobles, incluyendo cuatro oros olímpicos, su nombre nunca podrá ser borrado de la historia del tenis.

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