Publicidad

Actualizado hace 61 minutos

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Experiencia Panorama
04:30 PM / 08/07/2018
La era López Obrador
Nayib Canaán
0

Renunció a la  residencia de Los Pinos, esa en la que Enrique Peña Nieto se sentía un rey junto con su “Gaviota”, Angélica Rivera. Tampoco quiere seguridad privada, ni mucho menos el avión presidencial en el que cualquiera desearía viajar. Él prefiere los vuelos comerciales, por ahora...

Andrés Manuel López Obrador  tiene 64 años y representa la esperanza de los  mexicanos que estaban  cansados. Los mexicanos que estaban hasta la coronilla, como dicen por ahí. El régimen priísta los tenía desgastados y con  votos decidieron ponerle punto final a   la decepción de un gobierno que, a su parecer,  no manejaba  las políticas adecuadas.

El nuevo mandatario de México, que tomará posesión en diciembre,  es un experimentado político cuya mayor aspiración es emprender una profunda transformación en el país.

Aunque lo han tildado de socialista, la propuesta del ganador de las elecciones del domingo pasado  no se encamina a un modelo socialista como el existente en Venezuela, informó su asesor económico,  Abel Hilbert.

El veterano político tabasqueño  concurrió  por tercera vez a unos comicios tras perder en 2006 contra Felipe Calderón, por apenas 250.000 votos de diferencia, y en 2012 contra   Peña Nieto.

Dio la pelea respaldado por los partidos de izquierda Morena y el Partido del Trabajo (PT), junto con el conservador Encuentro Social, centrados sobre todo en reclamar una mayor repartición de la riqueza en un país donde la mitad de la población es pobre.

 “Enfrente tiene grandes retos. Tiene AMLO que concretar cómo acabará con la corrupción más allá de la honestidad que promulga, y tendrá que definir un plan para reducir los niveles de violencia, que se ha extendido por todo el territorio mexicano, que ha dejado decenas de candidatos asesinados de todos los partidos políticos”, expresa el columnista Jorge Iván Garduño.

 Con un país dividido:  la mitad lo quiere y la otra no (ganó con el 53%), López Obrador  es comparado por los analistas políticos con el fallecido mandatario venezolano Hugo Chávez Frías.

“Ha sido tachado de populista, izquierdista, autoritario y nacionalista. No obstante, también se ha dicho que es un pragmático y un conservador en materia fiscal”, opina Pamela Starr, articulista del New York Times.

 Apodado “El Peje”, derivado del pejelagarto; un animal que solo habita en Tabasco, donde nació, el político  cerró su campaña electoral como una estrella de rock: estadio lleno, música y 80.000 seguidores. Muy parecido  a los mítines que hacía Chávez en Caracas cuando le tocaba lanzarse.

 El presidente electo es un capitalista que hace un llamado para que el Estado tenga una mayor intervención en la economía. Insiste en que apoya a las empresas, pero acto seguido critica ferozmente por su nombre a los líderes empresariales de México debido a su historial de pactos favorables con el gobierno. Su coalición incluye a admiradores de la extrema izquierda como  Fidel Castro, evangélicos socialmente conservadores y casi a todos los que se encuentran entre estos dos extremos.

 

Es un político complejo que ha hecho declaraciones aparentemente contradictorias a lo largo de su carrera política y durante la actual campaña presidencial.

A muchos les preocupa que ponga en práctica una economía parecida a la de Chávez, gastando lo que no tiene, pero las declaraciones de López Obrador y su mandato como jefe de Gobierno de Ciudad de México sugieren lo contrario. Parece probable que arranque sus programas prometidos, pero al ritmo que dicte la disponibilidad de los fondos. Da la impresión de que entiende que actuar de otra forma podría provocar inflación, algo que daña más a los pobres.

 

Al igual que otros personajes de la izquierda nacionalista, López Obrador se opuso desde siempre y de manera ferviente tanto al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) como a la reforma energética. No obstante, también entiende que el contexto ha cambiado, y que estar en el cargo requiere el pragmatismo ausente en su búsqueda de la presidencia durante toda una década.

López Obrador ha militado en los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD), así como en el llamado Frente Democrático Nacional (FDN), una coalición de fuerzas de izquierda y disidentes priístas que apoyaron la primera candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988.

El 1 de diciembre tomará posesión   como abanderado del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), un partido que él mismo fundó hace cuatro años tras romper con el PRD, y provocar con un ello un éxodo de militantes que hoy son sus fieles escuderos junto con exfuncionarios del PRI, exlíderes sindicales, y miembros del conservador Partido Encuentro Social (PES) que apoyaron su candidatura.

 Es el primogénito del matrimonio formado por los comerciantes Andrés López Ramón y Manuela Obrador González, quienes de Macuspana se trasladaron a Palenque, Chiapas, y luego a Villahermosa, la capital de Tabasco, cuando  era adolescente.

De ahí, Andrés Manuel, como le dicen familiarmente sus seguidores, salió en 1973 a la Ciudad de México para estudiar Ciencias Políticas en la UNAM, una carrera de la que se titularía hasta 1987, debido a sus primeras incursiones en la política.

Como miembro del PRI, apoyó en 1976 la candidatura al Senado del poeta Carlos Pellicer. Un año después de esa campaña se estrenó en la administración pública como director del Instituto Indigenista de Tabasco.

En ese entonces combinaba su actividad de funcionario con la docencia en la Universidad Autónoma de su estado natal, donde conoció a su primera esposa, la ya fallecida Rocío Beltrán Medina, con quien procreó tres hijos.

Abandonó su militancia en el PRI en 1988 uniéndose al Frente Democrático Nacional, una importante escisión sufrida en el partido político que gobernó México de manera hegemónica durante 71 años.

Tras su salida del Revolucionario Institucional, AMLO se convirtió en un fuerte adversario para varias administraciones del estado de Tabasco. Destacándose sus protestas en 1991 y 1994, con las que consiguió visibilidad nacional.

A partir de 1996 inician sus éxitos como político opositor: en ese año es elegido presidente del PRD; en 1997 logra que su partido se convierta en la segunda fuerza política de la Cámara de Diputados, y en el primer colectivo en ganar la jefatura del gobierno de la capital mexicana, con el exaspirante presidencial Cuauhtémoc Cárdenas, a quien sucederá en ese cargo en el año 2000.

Como jefe de gobierno de la Ciudad de México destacan sus buenas relaciones con el empresario Carlos Slim, que permitieron remozar el centro histórico de la metrópoli; la construcción del segundo piso del Periférico; la puesta en marcha de la primera línea del Metrobús, y una disminución en los índices de inseguridad de la capital.

En política social su gobierno estableció un programa de pensiones para adultos mayores, otorgó apoyos a madres solteras y útiles escolares para estudiantes de primaria, medidas que luego fueron replicadas en otras entidades del país con administraciones tanto del PRI, como del Partido Acción Nacional (PAN).

Dos fueron los momentos más controvertidos que marcaron al gobierno de AMLO en la capital mexicana. Por un lado, uno de sus colaboradores, el entonces secretario de Finanzas de la ciudad, Gustavo Ponce Meléndez, fue exhibido en un video apostando en el área vip de un casino de Las Vegas.

Al mismo tiempo, los medios de comunicación mostraron filmaciones en las que dos políticos cercanos al tabasqueño, René Bejarano y Carlos Imaz, recibían dinero en efectivo del empresario de origen argentino Carlos Ahumada. El gobernante negó conocer esas actividades.

Pero después de hacer borrón y cuenta nueva, López Obrador plantea que “la parte medular de los problemas nacionales no deriva de la falta de leyes ni de su ineficiencia, sino de la falta de voluntad para cumplirlas, o bien de su utilización discrecional, facciosa, arbitraria y corrupta”.

En el área social, AMLO propone hacer realidad los derechos que en esa materia se encuentran establecidos en la Constitución mexicana. “Por educación gratuita, laica y de calidad en todos los niveles, por servicios de salud universales, gratuitos y de calidad (sic), vivienda digna y adecuada en tamaño, materiales y ubicación; por servicios básicos y accesibles de agua potable, drenaje y energía eléctrica; por el derecho a la alimentación saludable y suficiente”.

Siempre en el tapete, y como buen líder, se ha vinculado con el espectáculo. De hecho, cantantes, actores y directores de cine difundieron en redes sociales su beneplácito por el triunfo.

“Ganamos! Ganó un país que por fin tendrá un cambio!! Muchas felicidades @lopezobrador_ por este gran triunfo, por no rendirse, ahora nos toca trabajar a todos, unidos haremos historia para reconstruir al país y tener el México que todos merecemos! #AMLO”, publicó la cantante Belinda, quien siempre le mostró su apoyo.

El actor y productor de comedía, Eugenio Derbez aseguró en sus redes sociales que “el hartazgo por los gobiernos que hemos, tenido, nos llevó sin duda, a la decisión que hoy fue tomada por la mayoría de los mexicanos”.

No la tiene fácil, pero Andrés Manuel López Obrador debe demostrar que su  insistencia por llegar al poder era por el bien de los mexicanos. El pueblo está en sus manos y por ahora lo  ven como el héroe que los defenderá de los ataques de Donald Trump. Además, tienen fe de que la pobreza irá desapareciendo, así como los más oscuros años de corrupción y engaño que tanto  los agobiaba.

¿Te gustó la nota?
Publicidad
0
TOP 5 DE NOTICIAS
Publicidad
0Comentarios
AVANCES
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
TOP 5 DE NOTICIAS
MAS NOTAS DEExperiencia Panorama
Ver más