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Actualizado hace 51 minutos

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Experiencia Panorama
09:00 AM / 21/06/2018
Jaulas de la indignación
Otto Rojas  orojas@panodi,com   Fotos: Agencias 
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 “La hielera”, “La Perrera”, “Campo Isabel” y “Campo Úrsula”,  así se le conocen a las jaulas del horror en Estados Unidos. Los centros de reclusión en la frontera de Estados Unidos con México, que han desencadenado el repudio mundial y puesto en manifiesto una severa  crisis humanitaria. 
Se trata de espacios de 9 x 9 metros encerrados con cercas de ciclón electrificadas y vigiladas las 24 horas del día; las comodidades no existen en estos lugares, solo unas delgadas colchonetas verdes y unas especies de sábanas de aluminio acompañan  las noches de los recluidos.
 Así viven los niños y las familias que han sido separadas por la Patrulla Fronteriza estadounidense siguiendo la política de “Tolerancia cero” del Presidente Donald Trump, impuesta a finales de abril.  
Según cifras del Departamento de Salud y Servicios Humanos, en seis semanas  más de 1.958 niños indocumentados han sido separados de sus padres; tras haber sido capturados por oficiales de Inmigración, intentado cruzar de manera ilegal a los Estados Unidos.
Las  historias de niños arrancados de los brazos de sus padres, y de progenitores que no saben a dónde han llevado a sus hijos es el drama diario de familias que quedan atrapadas en el “sueño americano”.


 
“Esos niños allí que han sido separados de sus padres ya están siendo traumatizados”, dijo el senador demócrata Jeff Merkley. “El hecho de que se barra el piso y se tiendan las camas no representa ninguna diferencia”,  denunció haciendo referencias a la carencia de comodidades de las llamadas jaulas.


La medida generó una oleada de indignación en el mundo. 

Desde el Vaticano,  el papa Francisco respaldó a los obispos de EE UU que han criticado esta política del Gobierno de Trump. Durante una entrevista con la agencia de noticias Reuters, realizada el domingo, el Pontífice respondió: “Que quede claro que en estas cuestiones respeto” la postura de los obispos.
El cardenal Daniel DiNardo, de la Arquidiócesis de Galveston-Houston y quien encabeza la conferencia de obispos de Estados Unidos, declaró hace una semana: “Separar a los bebés de sus madres no es la respuesta y es inmoral”.

El canciller de México, Luis Videgaray, la noche del martes pasado, calificó de inhumana la  política de Trump.  Dijo que   esa medida vulnera los derechos humanos, independientemente de la condición migratoria de los menores.


Artistas y personalidades del espectáculo  han manifestado su rechazo a esta práctica del Gobierno estadounidense. En redes sociales se posicionaron las etiquetas 
#KeepFamiliesTogether y #FamiliasUnidasNoDivididas.


En el Valle del Río Grande, en Texas, el corredor de mayor tránsito de inmigrantes que intentan ingresar ilegalmente a Estados Unidos, funcionarios de la Patrulla Fronteriza argumentan que ellos tienen que tomar medidas severas contra los migrantes y separar a los adultos de los niños para desalentar a otras personas. “Cuando exentas a un grupo de personas del cumplimiento de la ley... eso genera un atractivo”, dijo Manuel Padilla, agente a cargo de la Patrulla Fronteriza en esa región.
En el centro de reclusión de McAllen, en Texas, considerado el centro de reclusión  más grande, las mujeres y los hombres se encuentran separados en celdas distintas, así como los niños, quienes son alejados de sus padres debido a que el Gobierno estadounidense ha optado por procesar legalmente a los adultos para enviarlos a prisión, por lo que sus hijos no pueden permanecer con ellos.
“Es desgarrador ver las imágenes y escuchar los sonidos de los niños. Los niños son las personas más vulnerables de cualquier sociedad. Creo que lo que sucede es inhumano, necesita detenerse. Personalmente, soy un gran creyente en que la forma de ser un buen ciudadano es participar, es tratar de abogar por su punto de vista, no solo sentarse en el banquillo y gritar o quejarse. Ese será el enfoque que tomaremos aquí. Este en particular es simplemente desgarrador y trágico”, detalló Tim Cook, ceo de Apple.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza publicó algunas fotografías de los centros de detención que funcionan de “refugio”.  
Como si se tratara de animales, los menores son agrupados por edades en jaulas de alambre. Los más pequeños lloran desesperados, mientras que algunos intentan hablar con los oficiales fronterizos, que se limitan a ignorarlos y en ocasiones, a burlarse de ellos, asegura un grupo de periodistas que se les permitió la entrada a uno de los centros pero les prohibieron tomar fotografías y entrevistar a las personas que allí se encontraban.
Aunque el 66 % de los estadounidenses se manifiesta en contra de la política de separar a los niños de sus padres, Trump  se negaba a  revertir su política de “cero tolerancia” y alimentando la xenofobia haciendo honor a su promesa de campaña.
El presidente afirmó vía tuit que “los demócratas son el problema. No les importa el crimen y quieren que inmigrantes ilegales, sin importar qué malos puedan ser, se viertan e infesten nuestro país”. 
En otro mensaje publicado el  lunes dijo: “Si no tienes fronteras, ¡no tienes un país!”.
“Hacía bastante frío, no tenía dónde dormir, me dormía en el piso nada más. Tenía frío tapado con un papel aluminio. Nada de colchón. Nada de cobija. Daban de comer galletas y jugo nada más”, explica Sebastián, inmigrante guatemalteco  de 12 años que estuvo recluido en una de las “perreras”.

Luego de casi dos meses, el  presidente Trump firmó, ayer,   una orden ejecutiva que permite que las familias que crucen la frontera ilegalmente se mantengan juntas, pero destacó que la política de “cero tolerancia” continúa.
 

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1Comentarios

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domador antiopositores 27/06/2018 11:36 AM

Algo interesante. El esfuerzo forma parte de la cultura del nómada. Pasa que son una parranda de muchachitas, mamitas que por todo chillan!... Ya les explico lo que es el “sueño americano”. A ver cuerda de parásitos capitalistas, compradores compulsivos con los dólares el bolsillo, que por cierto les estorban. Aquí les tengo las mejores marcas, aquí me dejan vuestro dinero y a cambio llévense objetos para que se vistan que son (más) capitalistas que los propios gringos americanos. Yo termino lleno de dinero y ustedes llenos de objetos que terminaran como su chatarra personal.


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