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Experiencia Panorama
07:40 AM / 31/01/2018
Ghandi ilumina la paz a 70 años de su asesinato
Alexis Blanco
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Archivo

Cenizas inmortales esparcidas en el Sangam, la confluencia de tres ríos en Allahabad, donde aún flota la herencia del activista, pensador, político y abogado, Mahatma Gandhi, bautizado como tal, desde el sánscrito,  por el poeta Rabindranath Tagore como Grande (maha)   atma (alma).
Un líder espiritual con acciones muy concretas, venido al mundo el dos de octubre de 1869 en Porbandar, India británica, nación contra la cual ejerció sus principios de lucha, inspirados en la paz y en la inteligencia.
Hoy abundarán las citas recurrentes en torno a la misión vital del artífice de la desobediencia civil no violenta, sobretodo en países como el nuestro, donde abundan los motivos para citarle y para emular su ética poética.

En idioma guyaratí también se le nombraba como Bapu, el Padre. Así le nombró, aquella mala noche, el entonces primer ministro indio, Jawaharlal Nehru, cuando anunció por radio a su nación la mala noticia: “Amigos y compañeros, la luz ha salido de nuestras vidas, y hay oscuridad en todas partes, y no sé exactamente qué decir o cómo decirlo. Nuestro querido líder, Bapu, como le llamábamos, el padre de la nación, ya no está. Quizás me equivoco al decir esto; sin embargo, no le veremos otra vez, como le hemos visto durante tantos años, no correremos a pedirle consejo o buscaremos consuelo en él, y es un golpe terrible, no sólo para mí, sino para millones y millones en este país.”.

Corazón desangrado de una nación que encontró siempre en su líder la iluminación válida para no sucumbir ante la tragedia de la vida subyugada: “Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino”. Su palabra era iluminación.
Cantando el mantra del amor redimido, el artista Fernando Asián estuvo muy cerca del caso: (El asesinato) “Fue la respuesta fascista, de la mano de un brahman, Godse, a la propuesta de Gandhi de una India igualitaria. Gandhi, en pleno ayuno y camino a la oración, no pudo escapar al séptimo atentado contra su vida, a pesar de haber sido el principal artífice de la independencia de India de Inglaterra y fue asesinado por un defensor de una sociedad de castas que aún persiste, aunque sus principales principios políticos, basados en los criterios fundamentalistas de la organización Hindú Mahasabha, fueron desechados por la sociedad hindú, mientras Gandhi alcanzó la inmortalidad..”.

Desde Cajatamba, Perú, el maestro ingeniero, Aristóteles Requejo Armas, traza líneas de comparación entre la fe inca y el pensamiento Gandhi: Aquí se cree mucho en el "garapacur" que es el acto de brindar con los ancestros. Es la acción de compartir, de dar, de mostrar al universo el agradecimiento por estar respirando. No  se trata de agarrar la botella y el vaso y bebérselo todo. Eso es una falta de respeto. Uno tiene que "garapacur", que es compartir con la mamapacha, compartir con los "apus" compartir con los ancestros. Como usted dice, ¡Salud!..”.

Y esa canción extendida por la paz y el perdón irradia su luz hasta otros artífices practicantes de tales enseñanzas. El yogista zuliano, Tico Perozo, establece términos de entendimiento: “La paz como el amor, son parte fundamental del crecimiento espiritual de un ser vivo, todos deseamos la paz, todos deseamos amar y sentrinos amados, el mundo es un lugar donde los seres venimos a coexistir en armonía. Solo en ese reencuentro del ser con su luminiscencia, las demás virtudes que vienen de ella serán las que les mantendrán una vida adecuada y un proceso evolutivo ascendente ante el plano. Ante el altísimo, la verdad se reduce al amor que sentimos frente al otro, la capacidad de dar la otra mejilla, o mejor, la  de darnos al otro...”.

Walter Márquez, exembajador en la India hace una propuesta: “Bautizar el empalme Quinimarí con el nombre del embajador de la paz y la no violencia,  Mahatma Gandhi, porque además de ser un apóstol de la paz es un líder universal que conllevó a que su acción a la no violencia lograra la independencia de la India. Este ejemplo fue tomado por las Naciones Unidas mediante una resolución donde declara el dos de octubre, día del natalicio de Gandhi, como el día mundial de la no violencia”.

La abogada Yasinda Albornoz piensa:  "Para mi hablar de Ghandi, es hablar de un iluminado, que lo que hizo fue encontrarse con su Dios interior, su alma, su ser, y así el amor puro, sin condiciones de ningún tipo, y eso es lo que debemos hacer para llegar a ser como él, amarnos, aceptarnos, entendernos y ver que venimos a este plano a aprender de la vida terrenal, a conjurar miedos y a tratar de encontrarnos con Dios, ese ser interno, perfecto y amoroso! Mucho que aprender de él”.

Varias instancias de encarcelamiento, huelgas de hambre, incluída su legendaria participación en La marcha de la sal, que inspiraría a otros movimientos liberadores, como el del norteamericano Martin Luther King, incrementan la fortaleza de su legado, cimentado desde 1919, cuando se adhirió sin tapujos al frente del movimiento nacionalista indio. Mahatma instigaba una absoluta fidelidad a los dictados de la conciencia y, en sus cartas con el escritor ruso León Tolstói, autor de Guerra y paz, resaltó sus principios. Durante sus años en Sudáfrica, Gandhi se inspiró en la Bhagavad-guita y en los libros de Tolstoi, particularmente en El Reino de Dios está en Vosotros. Gandhi tradujo otro libro de Tolstoi llamado Carta a un indio (1908), en respuesta a los nacionalistas indios que apoyaban la violencia. Él permaneció en contacto con Tolstoi hasta la muerte de éste en 1910. Mahatma también se inspiró en el escritor estadounidense, y un anarquista inspirado, Henry David Thoreau quien escribió el famoso ensayo La desobediencia civil,  de sus favoritos.
 Y esas tres balas que redimieron una vida noble: Cuando el asesino, Nathuram Godse, extremista del movimiento hindú Mahasabha, disparó, jamás pensó en la dimensión de su crimen. 
Sus cómplices, Narayan Apte y Gangadhar Dandavate compraron una pistola automática Beretta y once rondas de municiones, en Gwalior, y llegaron a Delhi el 29 de enero. El 30 de enero, alrededor de las cinco y diez minutos de la tarde,  Godse se acercó a Gandhi y le disparó tres veces en el pecho a quemarropa. Godse y Apte fueron enjuiciados y ejecutados el 15 de noviembre de 1949. Justicia dolorosa.

El monumento conmemorativo de Gandhi en Nueva Delhi lleva el epígrafe "Oh Dios". Se cree que esas fueron las últimas palabras de Gandhi después de que le dispararon. Sus cenizas revistieron carácter polémico, como su propia vida y aunque la mayoría de ellas fueron vertidas el 12 de Febrero de 1948, otras originaron controversia. El 30 de Enero de 2008, el contenido de otra urna fue sumergido en Girgaum Chowpatty por la familia, después de que un hombre de negocios de Dubai la hubiera enviado a un museo de Mumbai. Otra urna ha terminado en un palacio del Aga Khan en Pune (donde Gandhi estuvo encarcelado entre 1942 y 1944), y otra en el lugar sagrado del Lago Shrine, Los Ángeles.
En Catalunya, el periodista Santi Giménez y el editor Malcolm Otero montaron su negocio desmitificando a Gandhi, según Vanity Fair: “Los europeos intentan degradar a los indios al nivel de los negros, que solo se ocupan de cazar y solo quieren tener animales para comprar una mujer y después morir en la indolencia”. La cita, de un racismo inapelable, es del joven abogado Mohandas Karamchand Gandhi. Años más tarde, siendo ya el líder que impulsaría la descolonización de la India, se carteó con Hitler calificándolo de “querido amigo”. Al lado de eso, su afición, pese a su autoproclamado celibato, a dormir con adolescentes desnudas —para poner a prueba su castidad, alegaba—. Parece una broma”. Ninguno de estos alegatos perturba la fuerza del legado Gandhi, quien, hoy más que nunca, ilumina el rumbo que ha seguido su pueblo y, ojalá, que el mundo entero. Es hora de reconciliarnos.
El poeta Alberto Quero: “Mohandas Karamchand Gandhi se convirtió en la conciencia moral de un mundo atribulado después de dos guerras mundiales. Y, con mucho, su ejemplo sigue siendo luminoso hoy en día. La no violencia como instrumento aglutinador de las luchas sociales e incluso para hacer frente a regímenes autoritarios y violentos es una lección de política y también de integridad de principios que todavía está pendiente de ser aprendida en muchos rincones del planeta, especialmente en América Latina”. Gandhi es la paz viva. Todos lo sabemos.

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