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Actualizado hace 12 minutos

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Experiencia Panorama
09:57 AM / 30/12/2018
Entrevista// Gaby Spanic celebra 20 años del dramático que cambió su vida: La Usurpadora
Nayib Canaán / México
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Era diciembre de 1997 y su vida era todo un revuelo. Se acababa de casar con Miguel De León y estaba en el tope de la popularidad con un personaje que aún recuerdan los venezolanos: Amaranta, “La Cosa Divina”. Gabriela Spanic había conseguido el papel de su vida, pasaría esa Navidad en México, donde la esperaban para protagonizar “La Usurpadora”.

Prácticamente se bajó del avión a grabar. Los primeros capítulos debían estar listos antes de enero, pues en febrero estrenarían.  La actriz nacida en el estado Guárico estaba viviendo un sueño. Entraba a Televisa por la puerta grande, con todo y las críticas que la sacudían por ser extranjera y haberse quedado con un rol que todas, en esa época, anhelaban. Y es que dicen que se hacían filas en las oficinas del productor Salvador Mejía buscando participar en el casting que ya tenía nombre y apellido.

Gaby se topó con una realidad diferente a la de Venevisión, donde era la artista del momento, la eterna Gilda Barreto que el canal tenía en un pedestal. “Cuando llegué había tanta gente detrás de mí, ayudándome con el vestuario, me pusieron asistentes. Fue raro, me sentía como una muñequita”, exclama la estrella de la telenovela que comenzó en México el 9 de febrero de 1998 y terminó el 24 de julio de ese mismo año.

“La Usurpadora” fue un éxito inimaginable de 100 capítulos que sobrepasó a la original del mismo nombre, realizada por Rctv en 1972 con Raúl Amundaray y Marina Baura. Arrasó con la sintonía en países, que sus actores ni sabían que existían. Fue una locura en Europa y Brasil, donde Gaby Spanic sigue siendo un ídolo. 

Ahora, 20 años después de ese fenómeno televisivo, la venezolana  cuenta a PANORAMA los detalles de lo que ha sido su mayor acierto en la pantalla.

 — Se cumplieron 20 años de la transmisión de “La Usurpadora” y sigue siendo la telenovela de su vida…
— Claro. Pase lo que pase, yo voy a ser La Usurpadora. Me quedé como Chespirito, que siempre fue el Chavo del 8. Estoy feliz porque sigue siendo la telenovela más vendida del mundo, así digan lo contrario. Ese proyecto me dio la oportunidad de viajar a 25 países y me mantiene vigente, haciendo entrevistas para distintos canales del mundo. Ahorita, por ejemplo, cuento con fans de Argentina, Indonesia, París, Polonia, Grecia. Y eso es muy bonito porque la gente se sigue acordando. La siguen repitiendo a cada rato. Es para mí un orgullo que en Indonesia estén aprendiendo español por esa novela, o por los libros de Gaby Spanic.

 — ¿A quién le agradece la oportunidad de haber protagonizado esa telenovela?
— Mira, le agradezco principalmente al escritor Carlos Romero, que lo amo, lo adoro, lo idolatro. Al productor Salvador Mejía, por supuesto.  Y bueno, a tanta gente que estuvo ahí, que creyó en mi talento y me apoyó durante aquella época.

 — Por ahí se dijo que se había pensado en Thalía para ese protagónico. ¿Es cierto?
— Pues no. Me lo aclararon, dejándome claro que es falso; que yo era la única y primera opción para esa novela. ‘La Usurpadora’ siempre fui yo, no Thalía. No sé quién inventó que yo acepté el papel porque ella lo había rechazado. 

 —¿Cómo fueron esas primeras escenas con Fernando Colunga y Libertad Lamarque?
— Yo estaba muy nerviosa, impactada, pero ‘wow’. Muy contenta. No podía creer que estuviera viviendo ese sueño. En otro país, con esas estrellas de la televisión latinoamericana.


 — Tanto tiempo después, con quién se queda, ¿con Paola o con Paulina Bracho?
— Con Paola. mi amor, hay mucha maldad en el mundo (risas).

 —¿Alguna anécdota que le haya marcado?
— Son muchas, pero a mí me tocó ir a Rumania y en ese momento estaba Demi Moore, pero todos estaban encima de ‘La Usurpadora’. Lo puedes hasta preguntar. No me lo podía creer. Por eso, no le podemos quitar el valor a las telenovelas. Yo no le quito el valor a las series. Creo que hay público para todo, pero hay un lenguaje que hay que respetar. Por algo están repitiendo las telenovela clásicas en todo el mundo. Los actores deben respetar al escritor, el escritor debe respetar al productor. Y así debe imperar el respeto. Yo sueño con ser directora de una televisora. ¡Ay, Dios mío! Es que veo tantas cosas que están mal.

 — ¿Ha visto todos los memes que se han hecho con la imagen  de su personaje, Paola Bracho?
— Me encantan esos memes y los de Soraya Montenegro. Yo me pregunto cómo inventan tantas cosas, con tanta genialidad. Me parece bonito que las redes sociales sirvan para distraerte y hacerte reír con personajes de telenovelas que hicieron historia. Por eso digo que deberían retomar esa estructura de antes. Yo sé que la generación de ahora es distinta, vemos en pantalla lo que llaman naturalidad, pero el melodrama debe ser puro, se deben respetar sus códigos.

 — Televisa prepara una nueva versión de “La Usurpadora” dentro del proyecto Fábrica de sueños. ¿Qué opina de este “remake”?

— Que tenga el mismo boom, no creo. ¿Te imaginas que alguien pueda hacer otro papel como Catalina Creel? Eso es imposible. Y obviamente nadie va a hacer ‘La Usurpadora’ como Gaby Spanic. Es la realidad, yo hice los dos personajes y trabajé muchísimo. Es una novela hermosa y fue un batacazo mundial.

 — ¿Cómo ve el hecho de que el formato de ahora sea más corto?
— Es muy difícil compactar una historia de 100 capítulos en un mes. Que les vaya bonito y les mando mis mejores deseos (risas).

 — Si le ofrecieran actuar en esa nueva versión, ¿aceptaría?
— Que se lo pregunten al público. Aunque creo que no…

 — De las actrices de esta generación, ¿a quién ve haciendo esos dos personajes?
— A ninguna. Es que andan en otra onda, no respetan los códigos de la televisión, actúan a su estilo. Yo soy fiel defensora del drama. ¿Cuáles han sido las películas que más Oscar han ganado en el mundo?: ‘Titanic’, ‘La lista de Schindler’, ‘El niño con el pijama de rayas’… Entonces no sé por qué se ponen a inventar excusándose con que el público quiere algo diferente. La realidad es que la gente quiere entretenerse, quiere soñar, quiere vivir con los personajes. 

 — Se había comentado que fue víctima de un robo en su casa mientras estaba de viaje. ¿Es verdad?
— Es mentira. Fue a mi hermana a quien robaron, no a mí. Gracias a Dios está bien, ella no estaba en su casa cuando sucedió. Pasó el susto de lejos. Yo me preocupé y la llamé de inmediato, me dijo que no se robaron nada de valor, ni algo trascendental.

 — ¿Cómo va la relación con su hermana, por cierto?
— Bien, bien. Siempre la he querido, a pesar de todos los chismes que se han creado a nuestro alrededor. Pero ahí está la hermandad, están nuestros hijos, seguimos en contacto.

 — ¿Pasarán las fiestas decembrinas juntas?
— No sé, ya hemos hablado de eso, pero yo voy a viajar y ella tiene otros planes.

 —¿Y su novio?
— ¿Cuál de todos? (Risas). Te estoy hablando como una divina. La verdad es que tengo pretendientes. Eso es importante, es bonito, el amor, que te apapachen, que te hagan cariñitos, pero ahorita no tengo tiempo. Me ocupan muchos proyectos, la grabación de una serie a inicios del año que viene y el lanzamiento de mi calendario en diciembre, todo sexy, sin miedo a nada.

 —Se rumoró también que estaba hace poco haciendo casting en Televisa para una nueva telenovela…
— Eso es mentira. Yo sé que están haciendo una campaña para que vuelva a las telenovelas, pero ya pronto me verán, el año que viene voy a interpretar a una doctora en una serie que se llama Hospital de niños, escrita por la argentina Ana Franco. 

 —¿Qué pasó con la serie de Netflix que iba a grabar?
— Pues, hubo un problema de presupuesto, ¿Qué raro, verdad? Y se canceló.

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