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Actualizado hace 26 minutos

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Experiencia Panorama
01:55 PM / 29/09/2017
Entrevista// Daniel Sarcos: "Los 50 no me hacen viejo"
Nayib Canaán
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Agencias

La fiesta es esta noche,  aunque él no sabe muchos detalles porque es una sorpresa de su novia, Alessandra Villegas. Lo único que  Daniel Sarcos tiene seguro es que  no faltarán los tequeños.

El animador zuliano llega a sus felices 50 años marcando territorio en la pantalla hispana de Estados Unidos y hablando tan maracucho como cuando se fue de su tierra  a cumplir sus sueños en “Sábado Sensacional”.

Es  uno de los rostros más respetados de Telemundo y en Venezuela todavía se le recuerda como uno de los presentadores que engalanaron la época dorada de la televisión a finales de los años 90 cuando  Venevisión lo convirtió en su presentador estrella.


—Llega a los 50 años bien parado en la televisión de Estados Unidos. ¿Así lo precisaba?
—Bueno, cuando yo estaba en la televisión venezolana siempre estuve trabajando fuerte en este proceso de la internacionalización. Y no es que lo hiciera para alcanzar esa meta a cierta edad, a ver... ni me pasaba por la cabeza cómo iba a estar profesionalmente a los 50 años. El salto a los Estados Unidos se dio primero con la oportunidad  de emprender ciertos proyectos en Suramérica, luego en el Caribe, hasta que se me abrieron las puertas en Miami. Eso me dejó una gran lección y es que para avanzar, siempre debemos soltar. Yo dejé Venevisión y fue duro porque me tocó desarraigarme un poco de Venezuela.

—¿Cuánto le costó tomar esa decisión?
—Me costó mucho porque me preocupaba arriesgarme en el momento menos necesario. La gente toma riesgos obligatorios, pero ese no era mi caso. Mi única necesidad tenía que ver con la expansión, con hacer muchas cosas. Quizás ya yo veía cómo se acercaba  la posibilidad de hacer TV fuera de mi país. Por eso, el primer paso fue contratar a un periodista llamado Josué Rivas, por recomendación de Ricardo Montaner, y lo hice mi relacionista público. Ahí comencé a sonar en otro mercado. Me compré un apartamento en Miami, viviendo aún en Venezuela, entonces empecé a viajar;  pasaba mucho tiempo en Miami y me encontré una especie de trampa, pues en   Univisión tenía mi trabajo porque aquí me veían con “La Guerra de los Sexos”  y en Telemundo tenía la puerta abierta porque el presidente era uno de los Cisneros, Carlos Bardasano. Para mí fue como estar entre dos aguas. 

—¿Y en   ese transitar cómo pensaba que sería su vida ahora?
—No es mucha la diferencia a como me imaginaba y a cómo estoy hoy.  Yo vivo entre dos países y sigo en una etapa de conquista y de retos permanentes porque este es un mercado nuevo para mí, aún y cuando comencé en Venezuela a los 17 años. Aquí apenas estoy desde el 2010 y la gente me está empezando a conocer porque la competencia es muy fuerte; no solo en español, también en inglés. Yo me siento satisfecho con todo lo que he hecho, además ilusionado. Y te confieso que no me siento viejo, o por lo menos, los 50 no me hacen sentir así. Yo tengo el  síndrome de nuevo, siempre pienso que estoy empezando y eso me hace extender la edad.  Yo me apego a eso que dicen de que los 50 son los nuevos 40.

—¿Entonces es cierto que la edad es mental? O que uno tiene los años que quiere tener….
—Hasta cierto punto es así, pero también debes contar con una buena carga genética. Yo le doy gracias a Dios por tener una combinación de guajiros con canarios. Esa mezcla  me da la fuerza necesaria para levantarme todos los días a las 5:00 de la mañana, hacer un programa diario,  tener una hija de 7 años, agarrar un avión los viernes a República Dominicana, producir, grabar, regresar el domingo y apegarme a todas las pautas de aquí sin sentir ese cansancio que preocupa tanto a las personas...

—También dicen que a los wayuu no se les nota tanto la edad...
—¡Exacto!  Mi sangre guajira ha hecho que me vea así.

—¿Y cómo puede diferenciar los 50 de los 40 y de los 30?
—Podría decirte que yo siento que uno de los secretos de la vitalidad es nunca perder la ilusión, ni esa especie de ingenuidad que te acompaña desde que tienes 20 años.  Vivo con la misma intensidad de los 20, pero reconozco que la experiencia y la madurez nos van haciendo más sabios. Cada década es distinta, pero si se vive con la misma intensidad los cambios no son tan drásticos.

—Por ser una fecha redonda se supone que celebrará con el lanzamiento de algún proyecto...
—Este año decidí descansar un poco del teatro y del cine, creo que lo voy a celebrar por todo lo alto con una buena obra y una película que tengo en mente, pero no he tenido oportunidad de hacerla. Por lo pronto espero la fiesta de este viernes. Alessandra la  ha llamado Los 50 de Daniel  más bellos, como la lista de People en Español, porque estaré yo, más cincuenta personas bellas. Ella se está encargando de todo. Yo quiero dejarme sorprender, lo importante es que voy a estar con mi familia, voy a tener a mi mamá que viene llegando de República Dominicana. Estaré con mis dos hijas. Me han confirmado mis primos y gente cercana

—¿Chiqui no va a ir?, ¿Está invitada?
—(Risas) No chico, pero sí quiere ir, puede hacerlo. No tengo ningún problema, pero a lo mejor va a estar ocupada.

—Hablemos ahora de las canas. ¿Cuántas  se ha  tapado?
—Noooo, yo no me tapo las canas, sino las ganas, que es otra cosa (risas). Todo el mundo tiene el pelo negro hasta que de un día para otro se convierte en un señor de 70 años por el poco de canas que le salen. Hace como dos años me pinté el pelo para una película y sufrí una especie de angustia, de incomodidad, porque yo sentía que todo el mundo me miraba, me observaba… Yo estoy contento con mis canas.  A lo que me opongo es a los kilos. Me gustaría tener el metabolismo de antes en el que me comía hasta las piedras y no se notaba.

—Las arrugas... ¿Cómo se lleva con ellas?
—Loco. Parece mentira, pero no he tenido que acudir al botox, el día que lo haga no tendré problemas en decirlo. Mi genética me defiende. No soy hombre de cuidarme mucho, ni de cremas. 

—Antes decía que su vida no era tan sensacional, ¿ahora sí lo es?
—No hombre, eso era un juego de palabras. La verdad es que tengo una vida afortunada…

—Y sensacional…
—Bueno, si quieres ponerlo de esa manera, te dejo quieto (Risas). Pero lo que pasa es que ese contrato se venció hace muchos años. La verdad es que sí  he sido afortunado, sobretodo, con la familia que me ha tocado. El público ha sido una bendición, tengo una vida saludable y no me ha desamparado la suerte.

— ¿Cuál es su mayor acierto?
—Mis hijas, sin duda alguna.

—¿Su peor metida de pata?
—Son tantas… Sin embargo siempre salgo de esos enredos. Creo que casi meto la pata por no escuchar el teléfono cuando me estabas llamando (risas). 

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1Comentarios

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Pedro Reyes 01/10/2017 03:52 PM

La edad no importa. Lo que importa es cuantas veces lo intentas hasta lograrlo. Y eso es más que suficiente para considerarte una persona con un nivel de pensamiento “Maduro”.


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