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Experiencia Panorama
09:00 AM / 30/08/2017
Diana de Gales: 20 años de un misterio
Nayib Canaán
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 Pasaron 20 años y nunca hubo una verdad exacta. Pasaron 20 años y los rumores quedaron en eso,  en rumores. Aquella leyenda llamada   Diana de Gales fue siempre un misterio, un secreto que quizás nadie conoció a profundidad. La “Rosa de Inglaterra” se marchitó en medio de murmullos, chismes y mentiras.
Aquella mujer convertida en el juguete favorito de la prensa no pasa de moda. Dos décadas después su nombre sigue sonando. Es como si el tiempo se detuviera, como si ayer hubiese sido el día en el que dejó de existir, en el que dejó de ser la fascinación viva  de los medios.
    


Fue la protagonista de un cuento de hadas que terminó en tragedia. Ella, la primera esposa del príncipe Carlos de Gales, heredero de la Corona Británica. Una mujer muy querida por su cercanía con la gente y su labor humanitaria, que por algo fue bautizada como la “princesa del pueblo”. Y este 31 de agosto, se cumplen dos décadas  del accidente automovilístico en que perdió la vida, hecho que causó impacto mundial.
La tragedia se desató en el interior del Túnel de l’Alma, en la margen norte del río Sena, París, Francia. Junto con ella murieron también su pareja, Dodi Al-Fayed y el conductor del automóvil, Henri Paul. El único sobreviviente del accidente fue el guardaespaldas de Al-Fayed, Trevor Rees-Jones. Nadie, excepto él, llevaba puesto el cinturón de seguridad. La causa habría sido que el vehículo trató de dejar atrás a los paparazzis que perseguían a Diana y su pareja, a un exceso de velocidad.
Mohamed Al-Fayed, padre de Dodi y dueño del Hotel Ritz Paris (lugar de trabajo de Henri Paul),  ha dedicado varios años de su vida intentando comprobar una posible conspiración por parte de la Familia Real Británica y el Servicio Secreto Británico. Sin embargo, investigaciones llevadas a cabo en Francia no arrojaron indicios que respaldaran dicha tesis. Posteriormente, la Operación Paget (investigaciones realizadas por la policía metropolitana londinense, acerca de la muerte de Diana de Gales y Dodi Al-Fayed), efectuada en el 2006, desechó por completo la idea de una conspiración.
 

El mundo lloró la muerte de la llamada “Reina de Corazones” en 1997. Y, por supuesto, que Venezuela  no quedó indiferente a ese acontecimiento. Los canales de televisión y la prensa escrita (no existían las redes sociales) hicieron una amplia cobertura sobre la muerte de Diana y su posterior funeral. Todavía se recuerda esa sentida interpretación del cantante Elton John, dedicándole el tema Candle in the wind. Él era amigo personal de la princesa que siempre vestía de punta en blanco, con su cabello corto rubio, impactando con una estatura de 1,78 centímetros.


Mucho se dijo, mucho se sigue diciendo. Que un carro se les atravesó, que eran perseguidos por fotógrafos, que la Reina Isabel tuvo que ver en el hecho...  Que nadie la auxilió, que la ambulancia llegó 20 minutos después, que el chofer iba borracho, que ella estaba embarazada. Sin duda, mucho cuento y poca verdad, como la que estuvo ausente en su vida.
Y es que tal vez nadie conoció a la verdadera Diana; se conformaron con ver de lejos a la muñequita que la sociedad europea les vendió. El pueblo británico la conoció en un frío mes de febrero cuando ella y el príncipe Carlos mostraban al mundo, en su anuncio de compromiso, una felicidad impostada. El día 3 fue la fecha en la que Carlos de Inglaterra propuso matrimonio a Diana de Gales.

Llevaban medio año saliendo y una cena juntos en el palacio de Buckingham sirvió para que el hijo de Isabel II se declarase ante la que meses más tarde se convertiría en su esposa. El compromiso no tardó mucho en salir a la luz pública, ya que un tiempo después de aquella cena íntima y la proposición de matrimonio, lo anunciaron públicamente. Vestida con una ya icónica chaqueta azul, Diana mostraba un anillo con una piedra del mismo color y sonreía tímida ante las incisivas preguntas de los periodistas, que se aglutinaban en los jardines del palacio de Buckingham para escudriñar de cerca a la entonces desconocida Lady Diana Frances Spencer. No solo ellos: toda Gran Bretaña conocía en ese momento a la que años más tarde sería conocida como la princesa del pueblo.
Pocos meses después del anuncio, el 29 de julio, llegó la boda real, tan multitudinaria como cabía esperar. Todo el mundo se quedó pegado al televisor para ver como la chica tímida daba el “sí, quiero” a su príncipe, que en realidad ya estaba enamorado de Camilla Parker Bowles y que no sería, precisamente, un marido perfecto.


Luego vendrían la bulimia, los desarreglos emocionales de la princesa, la infelicidad, el divorcio y aquella entrevista televisiva en la que no titubeó a la hora de dejar mal a Carlos. Muchas de las declaraciones que Diana hizo en aquel espacio fueron incendiarias. “Me gustaría ser una reina en el corazón del pueblo, pero no me veo como reina. Hay mucha gente en el ‘establishment’ que no quiere que lo sea”, alegó ante el presentador nada más comenzar la ronda de preguntas. Diana no se ahorró opiniones ni siquiera sobre su amante, James Hewitt. “Le adoraba. Estaba enamorada de él, pero me dejó hundir”, aseguró sin tapujos sobre el profesor de equitación de sus hijos. “Quizá fuera yo la primera persona de esa familia que tenía una depresión; la primera persona que lloraba abiertamente... y ellos estaban un poco asustados porque no lo habían visto antes y no sabían qué hacer”, dijo acerca de su relación con la familia real británica, una vez que estos descubrieron que había sufrido una depresión posparto.

La historia de Diana de Gales terminó de la forma más abrupta e impensable posible. Divorciada desde hacía un año del príncipe Carlos, la mujer de 36 años y su nuevo amor  fueron perseguidos durante todo el verano en el Mediterráneo por los paparazzi.

El 30 de agosto la pareja llegó por la tarde a París y fueron a cenar al Ritz, un hotel de lujo de la plaza Vendome, antes de intentar salir discretamente poco después de la medianoche en un Mercedes. Perseguido por fotógrafos que se desplazaban en motocicleta, el potente automóvil entró a toda velocidad en un túnel y se estrelló contra un pilar de cemento. Diana fue extraída por los socorristas del Mercedes destrozado. La princesa, que sufría una grave hemorragia interna, fue transportada al hospital Pitié-Salpêtrière. A las 4:00  am, fue declarada muerta.


 Dodi Al Fayed y el chofer, que según la investigación tenía un nivel elevado de alcohol en la sangre, murieron en el acto. El guardaespaldas quedó gravemente herido. Siete fotógrafos fueron detenidos. Al día siguiente, las fotos del accidente se vendieron a las revistas por un millón de dólares.

¿Pero, qué hizo de Diana una figura apetecible para el público y los medios? ¿Qué la convirtió en blanco de persecusión?  Muchos le atribuyeron el hecho a su mágico carisma, a su enigmática mirada, a su solapada rebeldía y, por supuesto, a esa inusual combinación de sencillez y clase que en su apariencia de muñeca se conjugaban a la perfección. Ahora, el mito de la eterna princesa  superaría con creces a cualquier leyenda surgida en el siglo pasado, como la de Marilyn Monroe, por ejemplo.

 Muchas  quisieron estar en sus  zapatos. Parecía  bastante atractivo, pero la realidad era distinta: vivía bajo la presión de que cada paso, un gesto, una palabra o un acto de amabilidad, podía ser interpretado de mil maneras no solo por la prensa, también por las personas que le rodeaban, y a partir de ello exponerse a que se levantara un juicio o peor aún, que sus actos se malinterpretaran y se tejieran historias  alejadas de la realidad.  Si en general su vida podía generar curiosidad, sus amoríos la producían más, sobre todo una vez que quedaron de manifiesto las diferencias irreconciliables en su matrimonio. No todo lo que se decía de sus romances era verdad, gran parte de ellos eran inventados por sus detractores, mientras que cientos de pseudo periodistas o personas que estuvieron cerca de ella exageraron sobre lo que vieron o creyeron ver, simplemente porque sabían que el escándalo les aseguraba cuantiosos ingresos y la posibilidad de que en un futuro pudieran seguir explotando esa información.

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1Comentarios

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Pedro Reyes 02/09/2017 04:53 PM

Un angelito. Como muchas y muchos que he conocido. Pero por veces son los primeros que se van.


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