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Experiencia Panorama
10:40 AM / 21/07/2017
Conoce el caso de los 547 niños abusados en el coro del hermano de Benedicto XVI 
Versión equipo A Fondo (El País/BBC) panored@panodi.com  Fotografías: Agencias
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El canto del gorrión nunca más será el mismo en Alemania. Al centro de Baviera, en una ciudad fundada en  el año  975, detonó el nuevo  escándalo que sacude  la Iglesia católica: ¡547 niños fueron abusados en coro que dirigió el hermano del papa emérito, Benedicto XVI!

lLos Gorriones de la Catedral de la ciudad de Ratisbona (en alemán Regensburger Domspatzen) es orgullo bávaro. Una marca germana. Ese es el nombre del coro constituido por niños y jóvenes que  cuenta con una historia de más de mil años. Se cuenta entre los más y  antiguos del mundo. A los chicos,  en 2002, la Federación Europea de Coros le concedió el título de Embajadores Culturales del viejo continente. Además, son embajadores de la Unicef.

La historia de Los Gorriones de Ratisbona “sufrió un vuelco dramático la noche del 9 de marzo de 2010. Ese día, el   director y compositor alemán, Franz Wittenbrink, reveló en el programa de TV  Menschen bei Maischberger que los famosos gorriones eran víctimas de castigos corporales y abusos sexuales. ‘En las giras éramos estrellas pero cuando regresábamos al internado nos adentrábamos en un siniestro mundo de la Edad Media”, narró.

La noticia provocó un tsunami en la Iglesia, no solo porque la dirigía en ese entonces  el alemán Ratzinger —en predios vaticanos Benedicto XVI—  sino porque el coro estuvo al mando durante 30 años del hermano del Papa, monseñor Georg Ratzinger.

La Iglesia ordenó una investigación, cuyos resultados se conocieron esta semana, cuando el    abogado Ulrich Weber presentó el informe final: el escándalo dejó al descubierto que 547  niños  sufrieron maltrato físico y 67, agresiones sexuales, incluyendo violaciones entre 1945 e inicios de la década de 1990.

Weber, citado por la BBC, descubrió que entre 1953 y 1992 al menos un tercio de los alumnos del coro y de la escuela adjunta sufrieron algún tipo de abuso físico, desde palizas a privación de alimentos.

Entrevistó a decenas de víctimas y responsables de la institución, y concluyó además que en al menos 40 de los 231 casos registrados hubo violencia sexual, “desde tocamientos a violaciones”, recoge  BBC Mundo.

“La mayoría de los casos reportados se concentraron entre mediados y finales de la década de 1970”, agregó. “Cincuenta víctimas le hablaron de 10 perpetradores. La mayoría  ya fallecidos”.

Según Weber, el principal agresor fue Johan Meier, el director de la escuela adjunta al coro entre 1953 y 1992, cuando se jubiló. Falleció aquel mismo año, poco después de retirarse.

El compositor alemán Franz Wittenbrink lo recuerda bien, por lo dicho a la  revista alemana Der Spiegel. De acuerdo con el también pianista y director de orquesta, Meier solía “llevar a 2 o 3 niños de 8 y 9 años a su habitación por la tarde”. Y allí les daba vino y se masturbaba con ellos, le reveló  al medio.

Pero también los castigaba. En una ocasión lo acusaron de golpear a un menor con un taburete hasta romperlo en su espalda, recordó.

“Era un ingenioso sistema de castigos sádicos relacionados con el placer sexual”, le explicó al medio alemán.

Cuando el escándalo estalló, esa no era la primera vez que se hablaba del tema en los medios. En 1989 un artículo de prensa recogía   testimonios de víctimas de abusos en el Regensburger Domsplatzen. “Pero tuvo nulas consecuencias”, dijo a BBC Mundo.

 

El hermano mayor de Benedicto XVI, Georg Ratzinger, condujo el coro de 1964 a 1994, por lo que tuvo que haber sabido de los abusos, opina    el abogado  Weber. “Después de investigar, asumo que sí”, señaló.

Como director del coro fundado en el año 975, Georg Ratzinger era miembro de un órgano encargado de supervisar el desempeño de la escuela en la que trabajaba Meier.

El director del internado y el director de la escuela secundaria adjuntos al coro también formaban parte del ente.

Sin embargo, cuando en 2010, en pleno escándalo, le fue preguntado si sabía de la violencia perpetrada por cuatro décadas en el coro, lo negó. Aunque pidió perdón a las víctimas.

Sobre los supuestos abusos sexuales, aseguró nunca haber oído hablar de ellos.

“Esas cosas nunca se discutían”, le dijo Georg Ratzinger al diario católico alemán Passauer Neue Presse. Rechazó haber golpeado a los alumnos “hasta dejarlos amoratados”, tal como describen algunas víctimas.

El hermano mayor de Benedicto XVI añadió que “solo después”  (de su retiro y posterior muerte) supo que  a Johan Meier había sido “muy violento”, pero que no conoció la magnitud del abuso.

 

  “Si hubiera conocido los excesos de violencia que se estaban ejerciendo, habría hecho algo, al principio, yo también daba bofetadas, pero siempre tuve mala conciencia”, dijo.

Además, expresó haberse sentido “aliviado” cuando una prohibición dio fin a los castigos físicos. “Siempre tuve mala conciencia y me sentí feliz cuando en 1980 el Parlamento prohibió el castigo físico”, le explicó al medio católico.

 

Hoy, Georg tiene 92 años y vive en Ratisbona.

Más allá del perdón público de Ratzinger, la diócesis regional reconoció en 2016 la existencia de 72 víctimas y  les  ofreció US$ 2.700 como indemnización. Sin embargo, no tomó medidas para con sus miembros acusados de haber llevado a cabo los abusos.

 

“Sea como sea, la mayoría de los supuestos perpetradores ya fallecieron”, reitera   el abogado Ulrich Weber.

“Y no se espera que el resto enfrenten cargos penales porque los presuntos delitos ya habrían prescrito”, añadió.

Joseph  Ratzinger, el hermano de Georg, la mañana del 11 de febrero de 2013 provocó otro terremoto en la Iglesia católica, al anunciar que dejaba la silla de San Pedro, quedando en la historia como el primer Papa que renunció en más de siete siglos. Fue él quien reemplazó al  hoy San Juan Pablo II y durante sus ocho años de pontificado se caracterizó por mantenerse dogmático ante temas tan polémicos como el aborto y la homosexualidad, sin contar con los escándalos de pedofilia por parte de sacerdotes y los Vatileaks, del 2012.

Benedicto XVI en 2008, en EE UU, se reunió por primera vez con víctimas de abusos. Cuatro años después, la Iglesia dio un giro al dejar claro que el abuso sexual a menores no es solo un delito canónico, amén de un pecado, sino también un delito perseguido por el Derecho Penal. “Las víctimas son nuestra prioridad. Los curas, ante el juez”, fue el mensaje que llevó  el sello papal. A pesar de todo, las víctimas de abusos cometidos durante décadas,  criticaron que, pese a la magnitud de las denuncias, pocos religiosos han sido juzgados por abusos.

   “Las víctimas de Ratisbona describieron su vida en el coro como una prisión, un infierno y un campo de concentración”, dijo el abogado. Los años pasan y Ratisbona sigue herida. Sus  gorriones no cantarán igual.

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Comentarios

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Jean Heredia 17/08/2017 12:42 PM

Y el Papa Maricon que nada hace con esos Violadores


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Jean Heredia 17/08/2017 12:41 PM

La Iglesia Católica a lo largo de la Historia cada día pierde mas Credibilidad con estos hijueputas Curas Maricones Violadores. Y el Puto Vaticano; bien gracias..


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