Publicidad

Actualizado hace 3 minutos

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Experiencia Panorama
09:58 AM / 20/07/2017
Carlos Santana: Un 'Chamán' de siete décadas
Alexis Blanco
0
Archivo

Como en el caso del violín de Nícolo Paganini, algún día los mejores músicos guitarristas del mundo tendrán que ganar un concurso universal que les permita tocar la Gibson roja con la que Carlos Santana tocó en el festival de Woodstock, el 16 de agosto de 1969.

El mexicano fue el quinto mejor (la revista Rolling Stone dixit) ejecutante del instrumento que consolidó un sonido original, poderoso y de amplio registro estético, paseándose cual chamán iluminado por el rock y el jazz latino, más distintos guiños a la contemporaneidad musical. 

“Minutos antes de tocar en Woodstock, mi mente estaba obnubilada por los estimulantes y casi no podía sostenerme en pie..Entonces me arrodillé y oré duro ante mi Virgen de Guadalupe, quien me llevó hasta el escenario para iniciar mi fe..”, confesó el hijo ilustre de Autlán de Navarro, en Jalisco, Carlos Carlos Humberto Santana Barragán, quien ha vendido más de 90 millones de albumes y quien está cerrando su carrera haciéndose acompañar por la crema y nata del talento musical de su tiempo: Peter Green, Eric Clapton, Joe Cocker, Mark Knopfler, Michael Jackson, sin obviar sus raíces latinas. 

Santana nació y creció entre músicos. Ese niño que soñaba que la gente lo admirase tal cual él hacía cuando escuchaba a su padre tocar el violín en el mariachi. “Lo que me impulsó hacia la música fue ver cómo todos, niños, mayores y especialmente mujeres miraban a mi padre. Cada vez que tocaba, ellas exclamaban '¡Oh, don José!...En aquel entonces no sabía cómo llamarlo, pero ahora lo llamamos ser adorado”, ha repetido en diferentes entrevistas cada vez que le preguntan sobre sus inicios.

 

El 18 de julio de 1986, Carlos tocó en el legendario Fillmore East, de San Francisco donde Bill Graham lo presentó como la nueva leyenda viva del blues, en un concierto apadrinado por John Lee Hooker y Etta James. El mexicano tenía sus propios planes: Sus sendos álbumes, Santana y Abraxas, traen temas que pronto serán clásicos del “Estilo Santana”.

 “¿Quién —inquiere desde París la artista Karla Andrade— puede negar que cuando escucha por primera vez temas como Samba pa’ tí, Mágica mujer negra, Jingo, Diabólicamente u Oye como va, no se regocija  por los oídos?”.

El bajista zuliano Ronny Venegas se refiere sobre  el aporte de Santana a la música: “Lamentablemente la época presente no hace honor a lo que Santana hizo por la música libre.  Su estilo de ejecución de la guitarra marcó una forma exquisita y particular.  Siendo de origen latino también nos dio una perspectiva particular desde la empatía que generaba su música.  No hay más Santanas en esta época y cuánto los necesitamos...”. 

Cristhian Riveros, también guitarrista, en Maracaibo, intervino en la tertulia: “Santana logró reinventarse en cada disco y compartió con músicos y tocó en escenarios de todo el mundo”.

Desde Lima, el trovador José Humberto Requejo, agrega: “Carlos Santana es un poeta con una pluma letal que es la guitarra. Su estilo es tan sabroso y  melódico que pareciera que Latinoamérica danzara en sus seis cuerdas. El Dios mexicano pasional...”. 

El muchacho intuyó su feeling y cuando cambió el violín y la trompeta por la guitarra ya tenía ocho años y una definida pasión por la nueva música. Cuando su familia se mudó a Tijuana, en Baja California, ya estaba lleno de sonoridades bien encauzadas, vertidas desde sus ídolos,  B. B. King, T-Bone Walker y el mismo Hooker. Su tutor era Javier Bátiz, quien lo conectó con bandas locales como Los T.J.’s. Ya su sonido era puro e inconfundible, aún tocando las canciones populares de rock and roll de la década de los años 50.

“el tema Samba pa’ tí es una cosa fuera de este mundo”, resalta la guitarrista Milagro Melián. “Esa combinación que realiza de la escala pentatónica y la escala mayor, ambas en Sol mayor desde el principio hasta el final del tema sin modulación y sin notas cromáticas al margen de alguna apoyatura ocasional, lo hace fenómeno. Estos intervalos cobran presencia dotándolo de su carácter legados del rock...”.

Para 1961 arriba a la bahía de San Francisco, donde está naciendo una nueva era para la música popular, con múltiples influencias sinestésicas. Ahí bebió Santana, joven hippie que intuía su destino estelar. En 1966 debutó con la Santana Blues Band y llegaron, del histórico Filmore al histórico festival Woodstock Peace, Love and Music.

 

Cuando se une a Deborah King y procrea sus tres hijos,  Salvador, Estela y Angélica, ya es una rutilante estrella.

 

Pero ese no era el mundo pretendido por el joven artista. Ingresa en el mundo espiritual y cambia su nombre a “Devadip”, a instancias de su gurú, Sri Chinmoy. Cambia su estilo de vida y se une a experimentos con creadores como John MgLaughlin,  Willie Nelson, Herbie Hancock, Booker T. Jones, Wayne Shorter, Ron Carter y The Fabulous Thunderbirds. Tamaña performance colectiva lo instala con indiscutibles honores en el Salón de la Fama del Rock and roll, en 1998. “Es el mejor guitarrista, a quien  admiro por su humildad e inteligencia; lo considero un genio de la música, adaptado a todas las épocas. Muy original no imita a nadie, y su música no tiene fronteras”, comenta la crítico de arte, Jazmín López, desde Madrid.

 

Tras algunos “retiros parciales”, regresó en 1999 con Supernatural, convirtiéndose en un fenómeno inesperado en la industria, porque fue certificado 15 veces Platino tan sólo en Estados Unidos y a nivel mundial vendió casi el doble; ha sido también el sexto álbum más vendedor en la historia de SoundScan, con 102 semanas en el conteo de Billboard, incluyendo 12 semanas en el No.1.

El éxito del álbum continuó con los sencillos No.1 “Smooth” (coescrito e interpretado por Rob Thomas de Matchbox Twenty) y “María María” (Product G&B). Supernatural ganó nueve Premios Grammy, un récord para un solo álbum.  Luego vino  Shaman, en 2002, que  le proporcionó a Santana su segundo álbum vendedor multiplatino, ganando nuevamente Premios Grammy con “The Game Of Love” con Michelle Branch. En 2001 trabajó con Michael Jackson en la canción “Whatever Happens”.

Hizo también la banda del filme La Bamba.“Perdonar y perdonarse”, son lemas clave en la trayectoria del gran Santana: “Primero soy hijo de Dios y luego todo lo que la demás gente quiera. No tengo carteras, ni banderas, ni fronteras. No estoy atado a un concepto, a una forma de pensar tan limitada. El patriotismo es prehistórico para mí. El futuro de este planeta es que seamos ante los ojos y la luz de Dios una sola familia...”. Es tiempo para tomar cualquiera de sus guitarras y esperar que sólo los virtuosos en grado superlativo vengan a tocar, las notas de Cada paso del camino, Caravanserai. Todo vivo el arte único de Carlos Santana, chamán sónico.

¿Te gustó la nota?
Publicidad
0
TOP 5 DE NOTICIAS
Publicidad
0Comentarios
AVANCES
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
TOP 5 DE NOTICIAS