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Actualizado hace 204 minutos

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Experiencia Panorama
11:54 AM / 29/12/2018
Bulvio Rodríguez: "Desde los 13 años nunca más he dejado de pintar"
Camila Ríos
Enzo Ríos

“Yo aquí no he visto a más nadie que haga esto, la pintura pero en relieve, un cuadro pero en relieve”, afirma Bulvio Rodríguez, en una entrevista a PANORAMA. Y cómo contradecirlo, si la escultupintura parece haber salido de su taller para el mundo.

Hablar de Bulvio Rodríguez es hablar del Zulia, la tierra que al nutrirlo pareció pasarle lo más puro de su esencia. “Más que todo, el tema es Maracaibo porque yo amo a Maracaibo, sueño con Maracaibo”, explica cuando se le pregunta sobre su obra y sus temáticas.

El anecdotario del pintor late fresco en sus obras, y éstas visten las paredes de su casa y su  taller. Son fragmentos de vida repujados en madera, como si esculpiéndolos los salvara del tiempo y del olvido.

 

“¿Ya empezamos la entrevista?”, pregunta de pié y aún con las llaves de la puerta principal en la mano. “Yo tuve la suerte de trabajar de las dos obras más grandes que hay quizás en Venezuela, la construcción del Puente sobre el Lago (Puente General Rafael Urdaneta) y la construcción del canal de navegación “, comenta mientras camina hacia el interior de su sala.

Nacido en Maracaibo, el 1 de marzo de 1938, el artista inició sus estudios en la Escuela de Artes Plásticas Julio Àrraga, en 1966. Sus primeros pasos los da en el lienzo, más la búsqueda de perspectiva lo lleva a elaborar fachadas, ventanas y zaguanes y con ello sedimentar las bases del estilo que lo identifica.

“Empecé a hacer mi pinturita y mis bosquejos, siempre de Maracaibo, desde que tenía 13 años, acabo de cumplir 81 y nunca más he dejado de pintar, ni he dejado de dedicarme  a las cosas de Maracaibo” comenta el escultupintor.

 

 

- Primero pintor y luego laborista de suelo. ¿Cómo llegó a trabajar en la Construcción del Puente General Rafael Urdaneta?

 

- Yo primero fui ayudante de un técnico laborista 3 años. Luego la empresa en la que estábamos decidió abrir una sucursal en Caracas y me mandaron a mí para que yo aprendiera el oficio, yo tenía 18 años. Pero el Zuliano es muy apegado a su pedazo de Chinita. Tuve 2 años trabajando allá y me vine, nunca me adapté a Caracas.

Me quedé sin trabajo y justo habían comenzado a trabajar en la construcción del puente sobre el lago de Maracaibo y me dijeron que allá necesitaban un laborista de suelo y me preguntaron si yo conocía a alguien que supiera trabajar en mecánica de suelo. Llegué tempranito, me llevaron al laboratorio y me comenzaron a hacer preguntas, después me dijeron “¿usted tiene algún inconveniente para empezar de una vez a trabajar?” (Risas).

 

- ¿Cómo llegó a la escultupintura?

- Cuando yo comencé a hacer eso, la gente decía “esas son tallas colorizadas, eso es pintura en relieve”, hasta que llegó un sabio de aquí de Maracaibo y me dijo que eso lo hacían en otras partes del mundo y que se llamaba “Escultupintura”.

Camina y va mostrando sus paredes como si estuviera en una sala expositiva, a veces física: sus obras, a veces psíquica: sus anécdotas. Sus historias, joyas propias y una que otra prestada, pasean en su mente y se entrelazan entre la verdad y la fantasía de la memoria creativa.

 

 

El Casco Central de Maracaibo, El lago, La “botica nueva”, Manuel Trujillo Durán, los “jugadores de palos”, Gustavo Dudamel, La procesión de “La Chinita” en el Lago, los piratas, los transeúntes, la familia, los amigos, Cantinflas, John Travolta y Don Quijote de la Mancha, coexisten en su sala, cada uno en su lugar como ítems de alguna etapa de su proceso creativo.

- ¿Qué vino primero, el trabajo artístico o el querer realzar la zulianidad?

- Vinieron juntos, al unísono.

- ¿Cómo construye sus obras?, ¿Cómo es su proceso?

- El primer paso es hacer el fondo, pero ya yo tengo en mente como va a ser la obra. A veces trabajo con varios pisos para que el paisaje se vea a profundidad, luego eso se pinta, el fondo a veces es de tela, bien pegada y bien estirada y después se fondea y se hace el paisaje, sin personas. Después es como armar un rompecabezas, se le van agregando las personas y la imaginación te va ayudando, la idea es montarlo y que parezca un hecho real. Para eso hay que investigar mucho, buscar fotos viejas, estudiar, ver la vestimenta de ese tiempo, las embarcaciones, ver el lago, aunque siempre ha sido el mismo, el trasporte.

- ¿Cuánto tiempo puede tardar en hacer una de sus obras?

- Depende de la composición. Tengo por aquí un proyecto que ya tiene propuestas para exposición, pero aún lo estoy desarrollando, se llama “Quijotadas”.  Me leí la obra “Don Quijote de la Mancha”, 4 tomos, necesite casi un año para leerlos, regodearme y tomar notas, releer.  Cuando terminé me dije que tenía que hacer algo con respecto a la obra. Entonces cada pieza es un episodio de la historia.

 

- ¿Qué materiales usa?

- Todo es tallado a mano, todo es madera. Algunas cosas están hechas con telas de desecho, marera reciclada, reutilizadas, pegadas entre ellas, cortadas y armadas de nuevo en otras estructuras, yo reciclo todo, uso botellas plásticas, con eso se pueden hacer flores por ejemplo. Yo uso todo lo que me sirva, lo adapto.

 

 

- ¿Cómo hace para trabajar entre dos y tres dimensiones?, ¿Qué es lo más difícil?

- En el arte cuando se dice “bidimensional” es una pintura y cuando se dice “tridimensional” es una escultura. Nunca he tenido problemas para trabajar en diferentes proporciones o perspectivas. Yo estudie en la Julio Árraga (Escuela de Artes Plásticas), también estudié en el Círculo Artístico de Maracaibo cuando tenía como 13 o 14 años, muy jovencito.

 

- ¿Cómo se le dice a la familia que se quiere ser artista?

- Primero tenéis que agarrarte con ellos, porque quien va a querer a un artista (Risas). Yo he tenido suerte, yo he vendido muchas obras, yo estuve en una exposición que llevé 11 cuadros tridimensionales y los vendí todos y después de eso he hecho muchas exposiciones…

- ¿Entonces si se puede vivir del arte?

- Yo le he sacado bastantes reales (Risas).

- ¿Ha pensado en dejarle este oficio a alguien, enseñar?

- El problema es que necesitan herramientas muy especiales. Todas estas herramientas las he hecho yo.

En su taller las paredes son las obras, mientras en las mesas se despliegan las herramientas. Un compás 4 veces más grande de lo convencional, otra herramienta que le permite duplicar las escalas sin medir, otra para cortar, gubias, exactos, martillos. Un espacio vivo en el que dice habita un espíritu que hace que se pierdan algunas cosas.

"Este es un lugar muy chiquito para que se pierdan las cosas, entonces me toda decirle que me deje tranquilo", explica entre risas.

- ¿Trabaja por anexos o normalmente logra tallar la pieza completa?

- No, normalmente tallo la pieza completa.

 

 

 

- ¿De dónde nace esa inquietud por crear?

- Debe ser de los Hernández (Familia materna) que había uno que era poeta y había otro al que le gustaba la pintura según lo que me dice mamá.

 

- ¿Cuántas obras estima que ha hecho a lo largo de su vida?

- No tengo idea.

Enchinchorrado y con café de por medio, el pintor, multifacético, pasa a compositor. Varios grupos de la región han musicalizado gaitas escritas por él, que le valdrían para un disco. También ha escrito teatro y poesía. “Cumplí 81 años y todavía me acuerdo de cuando yo cantaba y recitaba en los actos culturales del colegio” dice antes de empezar a recitar, entre fotos, cuadros, bocetos, folletos y recortes de prensa. Los presentes terminamos irremediablemente sumergidos en su universo.  

 

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