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Actualizado hace 388 minutos

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Espectáculos
02:18 PM / 08/11/2018
Luis Alberto Lamata: Parque Central es una cinta que nos acerca como venezolanos
Camila Ríos
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Este viernes 09 de noviembre se realizará la presentación especial de “Parque Central, el film más reciente de Luis Alberto Lamata, presentado en Cines Unidos Sambil, Maracaibo, a las 11:00 am, con entrada libre, apoyado por el Cine Club Universitario de la Universidad del Zulia, en alianza con Cines Unidos.

“Originalmente el plan era que fuera estreno, sobre todo porque en el caso de Parque Central no queríamos tener un estreno como suele hacerse, que es estrenar en Caracas y es como estrenar en todo el país, si no que más bien pensamos hacerlo por regiones, de manera que no fuera simultáneo si no que tuviéramos chance de venir de conversar con la prensa, de hacer alguna función, pero nos agarró un poquito fuera de base la decisión de Cines Unidos de arrancar en una semana”, precisó Lamata en visita a PANORAMA.

 

Con un elenco encabezado por Francis Rueda, José Ramón Barreto, Maryelis Rivas, Pedro Durán, Greisy Jaimes, Bibiana Buendía, Alberto Sasson, Mahdi Mancipe, Aura Rivas, Chelo Rodríguez, Martha Estrada, Darío Soto, Julio César Castro, Ernesto Ceballos, Roland Streuli, Soraya Sanz, Iliana Hernández, Thirsy Rojas, Doris Díaz, Juliana Cuervos, William Cuao y Jeanette Flores este largometraje “made in” Venezuela, llega a nuestras pantallas en la proyección que contará con la presencia de Lamata para un conversatorio posterior.

El director y guionista del film, quien ha estado a cargo de largometrajes como “Desnudo con Naranjas”, “La Primera Vez”, “Miranda Regresa”, “Taita Boves”, “Azú” y “Bolívar, el hombre de las Dificultades”, hoy se embarca en este nuevo proyecto, “Parque Central” donde una ciudad dentro de otra ciudad, Caracas, expone su interior con “historias mínimas de parejas singulares”.

 

“Parque Central” te sitúa inmediatamente en Caracas, ¿Cómo se puede relacionar el interior del país con la película?

Creo que obviamente la relación viene dada sobre todo porque son venezolanos peleándose con la vida, tratando de salir adelante, resolviendo problemas, dificultades, haciéndolo con coraje y haciéndolo sobre todo con buen humor que es algo admirable del venezolano, esa capacidad de no permitir que le jodan su humor.

 

Hubo una época del cine venezolano que fueron los 70 y 80, que era un cine con una temática muy referida a los submundos de las ciudades. ¿Estamos apostando ahora a temáticas más dirigidas hacia la inclusión, la esperanza, a temas más vitales?

 

Si algo he sentido yo como respuesta del público con “Parque Central” es que es una película que invita de alguna manera a seguir peleando pero desde, no desde la amargura si no desde la imaginación, desde la creatividad. Alguien habló incluso de que es una película que invita a la resiliencia.

 

Una señora que me dijo saliendo de una de las funciones algo muy interesante, me decía “es una película muy amable”  y entiendo qué es lo que ella quiere decir porque no deja de ser una película crítica con muchas cosas, con momentos de humor y momentos de drama fuerte, pero que no quiere verlo desde la derrota o desde la amargura absoluta, si no que los personajes van buscando soluciones a sus problemas aunque no todos tengan un final feliz.

Tengo entendido que este fue un guión escrito a 6 manos…

Si, si. Ninguno es mocho (risas). La escribimos Laura Antillano, Elio Palencia y yo, ahí lo interesante es que en el caso de Laura, aporta una mirada femenina, que es importante en la película y Elio, que es un grandísimo escritor de teatro, de televisión y de cine por su puesto, Elio vive en Parque Central, él conoce a fondo a lo que es esa arquitectura y esa relación entre esa arquitectura con esos personajes que hacen vida ahí.

¿Y cómo influyó en el resultado final que la narrativa la hayan hecho entre una escritora, un dramaturgo y un historiador?

Nos dividimos las historias. Hay una historia que está escrita por Laura con el aportes nuestro, hay una historia que está escrita a 4 manos entre Elio y yo, hay otra que es mía, hay otra que es de Elio solo, pero si quisimos siempre que fuera un trabajo colectivo o, al menos yo me encargaba de eso, de que todos supieran un poquito de qué iban las historias, porque Parque Central, al funcionar como una ciudad dentro de otra ciudad, genera una cantidad de grupos humanos que te invitan a echar los cuentos de lo que les ocurre.

La  película está hecha a base de historias muy particulares, de hecho la película dice “Historias mínimas de parejas singulares” porque además todas las historias tiene que ver con pareja, pero son cuentos en los que yo siento, el espectador puede identificarse aunque no sea de una manera directa.

Te pongo un ejemplo, una de las historias de la película son unos chicos con síndrome de down, cada uno vive en su casa en Parque Central. Cuando comienza la película ya están empatados. Ninguna de las dos familias lo sabe, y ellos lo que quieren es encontrar un espacio donde tener intimidad, un espacio donde besarse, donde amarse, y no es fácil porque Parque Central es muy hostil para eso, entonces esa es su aventura, buscar un espacio dentro de Parque Central, un espacio de libertad, un espacio de privacidad, es decir, yo creo que es algo que todos hemos vivido aunque no seamos chicos tan especiales como ellos.

Otra de las historias por ejemplo, está inspirada en una historia que ocurrió realmente. Un músico suizo que viene a Caracas a dar un concierto en el Teresa Carreño y se queda en lo que hoy es el Alba Caracas y le roban el stradivarius que trae, que cuesta 15 millones de dólares, te lo cuento como lo supimos los venezolanos en aquel entonces, que sentimos indignación de nosotros mismos, imagínate, viene este hombre y aquí lo roban, ¿por qué somos así?. Lo cierto es que después se descubrió que él había metido a una chica de la mala vida, en la habitación y esa chica de la mala o buena vida es nuestro personaje.

Ella (el personaje), le ha hecho creer a su madre y a su hijo que ella es enfermera y que trabaja de noche, pero al fin y al cabo es de esas madres venezolanas capaces de hacer cualquier cosa por su hijo. Al hijo, que toca en el sistema de orquestas ahí en Parque Central, le han robado su violín saliendo del metro y al robarle el violín ella descubre este otro violín en el cuarto del suizo y se lo lleva, resuelve su problema de esa manera, y de eso va esa película, de ese suizo buscando su violín, de esa madre tratando de darle una buena vida a su hijo, de estas personas tratando de resolver sus vidas de cualquier manera.

¿Estamos retomando esos gramos de humanidad que parecía que habíamos perdido como sociedad?

Quién sabe, yo lo comentaba en estos días con algunos amigos. Siempre las circunstancias difíciles sacan lo mejor y lo peor del ser humano y así como tú te encuentras cosas reprobables o que te disgustan, te encuentras esa solidaridad y yo siento que el venezolano siempre ha sido muy solidario y que eso no se va a perder. Yo soy hijo de inmigrantes mi familia es básicamente isleña con una parte Argentina, y mi viejo decía que este es el país más generoso del mundo y yo lo creo así también.

¿Qué futuro tiene el cine venezolano?

Yo creo que el cine venezolano, como todo el cine, debe reinventarse porque ese cine que conocemos, con la pantalla grande que está en un centro comercial al que vas a ver una película, ese cine está muriendo en todo el mundo.

En el caso de Venezuela es particularmente duro, porque a los venezolano nos cuesta ir al cine por un tema económico. Es muy fuerte ir al cine y si además queremos regalar unas cotufas a los que están con nosotros, pues más caro se hace, entonces ese cine está muriendo pero te insisto, no solamente en Venezuela, si no en todo el mundo. Tardará, tendrá un proceso, pero ya no es igual.

Lo que viene en el cine son muchas pantallas. Hoy hablar del cine es el cable, es el internet, es la televisión abierta, los quemaditos, que todavía existen, es decir, el cine son muchas pantallas. Yo siento que el cine venezolano tiene que reencontrar, que redescubrir ese camino para comunicarse con su público, porque yo sé que ese interés del venezolano de verse en pantalla está ahí todavía.

¿Ese interés es causado por una búsqueda de reafirmación, de identificación?

Es que el venezolano desde siempre, y ahí te lo digo desde mi experiencia en televisión, yo vengo de una televisión donde cualquier producto nacional, si estaba medianamente bien hecho, siempre le iba a ganar a cualquier enlatado, es decir, la base de la programación de los canales más competitivos era la telenovela y si algún canal se atrevía a ponerle una telenovela mexicana, argentina, colombiana, frente a una nacional, naufragaba, porque al venezolano le gustaba verse en pantalla.

¿Nos queremos?

Si, o nos damos curiosidad y yo creo que eso es bueno, creo que eso es parte de la identidad y ojo te lo digo no desde un punto de vista cerrado, hay que ver de todo, es maravilloso ver de todo, pero yo si sé que está latente ahí ese interés nuestro por descubrirnos, por preguntarnos, por saber de nosotros y yo creo que eso es bueno.

¿Qué tipo de cine cree que debemos hacer en Venezuela?

Todo el cine posible porque ningún cine sobra. Yo le tengo mucho temor, a los que yo les digo “los agrimensores del cine”, los agrimensores son los que miden los terrenos. Les tengo temor a los que dicen “esto es cine, esto no es cine”. Yo creo que nos hace falta todo el cine, nos hacen falta comedias, nos hace falta drama, nos hacen falta películas realistas, nos hace falta la fantasía, porque lo importante del cine es justamente esa variedad y tú te encuentras como país en esa variedad.

Yo creo que todo cine es valioso y que todo cine vale la pena hacerlo. Hay gente que me dice cosas tan insólitas como “¿pero por qué hiciste telenovelas?”, a mi me encantaba hacer telenovelas, es más cuando yo hablo de cine yo aspiro que la industria de la televisión se recupere también y volvería a hacer telenovelas, yo las  disfruté mucho, claro no es igual que Jericó (película del cineasta ambientada a principios del siglo XVI), es otra cosa, pero es cine también y todo vale la pena.

¿Por qué tenemos que ir a ver Parque Central?

Yo pienso que es una película amable, como decía la señora (risas). Es una película que nos acerca a otros venezolanos como nosotros en situaciones bien particulares y que además de ser una película, pienso yo, aspiro yo, entretenida, también te refleja una mirada crítica a las circunstancias que estamos viviendo y se pregunta de qué manera afrontarlas. ¿Te sirve eso? (Risas).

 

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