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Actualizado hace 103 minutos

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Ciudad
05:03 PM / 18/06/2019
FOTOS: Una cola llena de penurias viven los conductores marabinos en las gasolineras
Isaac Rubio
José Ángel Núñez

Allí duermen y amanecen. Hacen sus necesidades fisiológicas y también comen. Todo esto sin contar las altas temperaturas por las que tienen que pasar  los conductores quienes duran uno, dos o más días en la cola de una estación de servicio de Maracaibo para intentar tanquear.

A José Quintero le tocó amanecer en la bomba Tarazón, ubicada en el sector Gallo Verde con calle 100 (Sabaneta), luego de que esta gasolinera dejara de surtir porque a las 4:00 de la tarde de este lunes 17 de junio, la zona se quedara sin servicio eléctrico. El sueño lo invadió y se quedó dormido en plena isla. “Esta bomba no tiene planta eléctrica. Nos dijeron a los que quedamos adentro, que hoy podíamos pasar en la mañana, pero ahora nos lanzaron la sorpresa de que debemos esperar la gandola”, afirmó, mientras narraba la mala noche que pasó.

 

Los usuarios intentan pasar las horas hasta acostados en
las islas de las estaciones de servicio.

 

 

El sol estaba en su punto y el calor tomó protagonismo en el mediodía. En la gasolinera EL Chaparral, frente al sector El Tránsito, en la circunvalación 2, “desde ayer a las 10:00 de la mañana estoy en cola, mientras otros entran por la salida rapidito”, manifestó una conductora a este diario, al tiempo que varios se mostraban molestos porque la cola avanzaba “muy lento”.

 

El calor era desesperante, afirmaban los conductores.

 

El septuagenario Alberto Fernández, desde este lunes está en cola en la E/S El Derby (C-2), cuando el combustible se terminó y hasta este martes a la 1:00 de la tarde seguía ahí. “Yo vivo con mis dos nietos y mi esposa porque mi hijo se fue del país. Si no vengo yo a pasar por todo esto, nadie más vendrá por mí”, contó el abuelo quien padece de osteoporosis, vejiga inflamada y la próstata.

Una hamaca montó el marabino Francisco Gutiérrez en dos árboles, mientras hacía una larga fila en la estación de servicio El Turf, donde vio la luz del sol de este martes, desde las 5:30 de la tarde del lunes cuando arribó.

Otros, como Raiza Lugo, no tuvieron  a quién dejarles sus hijos y se los llevaron a vivir este ‘calvario’. Armó una cama improvisada con almohadas en los asientos traseros y con un cartón los ventilaba en la noche y el día.

A falta de gasolina, brazos y piernas.
También los motorizados la pasaron mal.

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