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Ciudad
09:25 AM / 15/05/2019
El futuro del país estudia en salones sin techo y con estómagos vacíos
Sabrina Paz
Leonel Sandrea

"Moral y luces son nuestras primeras necesidades", así afirmó Simón Bolívar en 1819. Doscientos años después, aquel pensamiento sigue más vigente que nunca. Las buenas costumbres y la educación producen ciudadanos capaces de formar parte del progreso de la sociedad.

El futuro de Venezuela se forma en aulas sin electricidad, con cada vez menos profesores y a su vez, cada vez menos alumnos.

La crisis eléctrica que atraviesa la región zuliana resalta la preocupante situación en las aulas de clase, marcadas por horarios más cortos y poca asistencia. Pero más allá de la baja afluencia en las escuelas, destaca un problema más crítico: justo ahora, en salones sin luz, se está formando el futuro del país.

De los esfuerzos que se realizan hoy día por educar y enseñar a la juventud, depende la calidad de profesionales con los que contará el país el día de mañana.

 

Aulas a oscuras

Para los zulianos, los cinco primeros meses del 2019 han transcurrido bajo las penumbras. Las instituciones educativas no han escapado a esta situación, con un periodo escolar que se ha visto seriamente amenazado por los problemas eléctricos.

Colegios públicos y privados han tenido que modificar la planificación del contenido para poder cumplir con el cronograma establecido. Ante la crisis eléctrica sufrida por el país, Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación e Información, designó un horario especial para actividades escolares en el país, de 7:00am a 12:00pm.

Sin embargo, en muchas instituciones en el Zulia, este horario no fue cumplido a cabalidad. Esto debido al inclemente calor que dificultaba el desarrollo de las actividades y la imposibilidad de garantizar un ambiente cómodo para los estudiantes.

Cerca del Barrio Bicentenario se encuentra el colegio Francisco Valera. Allí, los vecinos informaron que la educación se ha visto muy golpeada por la crisis. “Sólo se dan clases dos o tres veces a la semana, por los problemas de luz y agua. Además, los turnos son cada vez más cortos. En la mañana hay clases de 7:00 am a 9:00am, y en la tarde de 12:00pm a 4:00pm”, explicó Eurymar Villalobos, habitante del sector.

El problema eléctrico también cultivó el ausentismo. Luego de noches sin dormir por falta de electricidad y problemas con el suministro de agua, los padres en muchos casos han optado por no enviar a sus hijos al colegio.

Esta situación del ausentismo y la falta de electricidad no es algo nuevo en la región. El periodo escolar pasado también sintió los estragos de los cortes eléctricos no programados, y la constante búsqueda de alternativas remotas para poder cumplir con el contenido programático de las escuelas.

 

Víctimas de la crisis

No sólo los problemas de luz azotan las escuelas. También la inseguridad acecha constantemente el desarrollo de las actividades.

En la escuela básica inicial Luis Ángel García, el personal trabaja “con las uñas” para lograr que los niños reciban una educación de calidad. “El colegio está olvidado. Al menos cada dos semanas somos víctimas de la delincuencia”, denunció Erika Rodríguez, empleada de la institución.

“En la cocina se han robado todo, hasta los platos y pailas. Tenemos que guardar los alimentos que les damos a los niños en otros lugares, cocinarlos en nuestras casas y luego traerlos acá para repartir, porque en la cocina no hay nada de nada”, comentó Rodríguez.

En la misma escuela, incluso robaron el techo de zinc de un aula, en diciembre de 2018. Esto llevó a la inhabilitación del espacio, porque no existe cómo reponerlo. De igual manera, los tanques de agua de la institución fueron hurtados.

En la E.B.I. Luis Ángel García, la cocina se encuentra en pésimas condiciones. | Leonel Sandrea.

Desnutrición y educación

La nutrición infantil incide directamente en el rendimiento escolar. Entre las consecuencias que puede traer la desnutrición en los niños, se encuentran la falta de concentración, dificultad para aprender, enfermedades que afectan el crecimiento y la reducción de la atención.

En una investigación realizada por la organización británica Save the Children, se descubrió que los niños desnutridos tienen tasas más altas de analfabetismo en el mundo. Comparado a los niños que reciben una correcta nutrición, los niños que sufren de malnutrición tienen un 20% menos de probabilidades de leer y escribir.

De acuerdo a un boletín correspondiente a septiembre-diciembre 2018 publicado por la organización Cáritas Venezuela, el Zulia es el segundo estado del país con mayor proporción de desnutrición aguda con 17.6%, sólo superado por Vargas con 22.7%.

El mismo boletín informó que el consumo de alimentos de alto valor nutricional, como carnes, pescados, lácteos, vegetales y frutas, disminuyó en el país aún más en relación con los meses anteriores del 2018. Las cifras señalaron que menos del 30% de los hogares estudiados consumían estos productos, lo cual se traduce en una alimentación muy deficiente en proteínas y en hierro de alto valor biológico.

La Revista Ecuatoriana de Pediatría, publicó en 2004 un artículo llamado Nutrición y Desarrollo Cerebral, donde explica las consecuencias que tiene la malnutrición en el cerebro infantil.

“Los niños subalimentados y desnutridos tienen disminución de las aptitudes, especialmente cuando la desnutrición se presenta en la primera infancia (Craviotto y Delicardie, 1979). Además, el retraso del impulso cerebral no se puede recuperar, inclusive después de una mejoría del estado nutricional”, indica la revista arbitrada.

La desnutrición y la educación van estrechamente relacionadas. Un niño sin una alimentación adecuada no tendrá un óptimo desarrollo de sus capacidades, lo cual puede interferir en el correcto desenvolvimiento en sus actividades escolares. En Venezuela, la malnutrición es un problema serio que puede estar afectando incluso a mayor escala de la que se piensa.

Luego de salir de clases, niños recargan agua en una fuga de un tubo, en una quebrada cerca de la C-3. | Leonel Sandrea.

Futuro alarmante

Un sector educativo golpeado, ausentismo escolar y desnutrición riegan la semilla de las nuevas generaciones. Lo que pueda resultar de esa cosecha, tendrá gran peso en el futuro del país.

"Moral y luces son nuestras primeras necesidades", expresó Bolívar. Quizás sea momento de tratar la educación como lo que es, una necesidad. La preparación y formación que reciban los niños del país construirá los cimientos de los años por venir.

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