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Actualizado hace 17 minutos

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Ciencia y Tecnología
09:00 AM / 10/08/2017
La electricidad, elemento vital para la civilización
Pablo Hernández
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Vivimos en la era de la electricidad, nuestro mundo se basa y se desarrolla en las posibilidades que nos ofrece esta energía. La usamos para absolutamente todo, para alumbrarnos, para trasladarnos, para comunicarnos, para cocinar, para curarnos. Nuestros dispositivos y maquinarias trabajan gracias a la corriente eléctrica.

Todas las tareas destinadas a la industria, empresarial o de los negocios, se sustentan en la alimentación energética que provee la electricidad. Podemos afirmar pues que todo nuestro crecimiento y progreso como sociedad se debe a esta forma de energía.

Existen distintas formas de poder obtener Energía Eléctrica, teniendo diferenciación e importancia (sobre todo en los últimos años) aquella que se obtiene utilizando Recursos No Renovables, siendo estos la transformación de calor mediante la quema de Combustibles Fósiles o cualquier otro tipo de Hidrocarburos, mientras que, por otro lado, tenemos las consideradas Energías Limpias, que provienen de la utilización de Recursos Renovables.

Pero solo hay una forma de mantenerla activa y con un mantenimiento constante en todas sus instalaciones posibles. Solo existe la figura del electricista como herramienta eficaz para mantener toda esta estructura que sostiene la civilización actual, es por esto que la figura del electricista merece un reconocimiento especial.

El electricista, un pilar de nuestra sociedad

El profesional que realiza instalaciones y reparaciones relacionadas con la electricidad, especialmente en máquinas e iluminación, se denomina técnico electricista y, dependiendo de su especialización, podemos encontrar a aquellos que  instalan y mantienen redes de alta tensión, los que realizan instalaciones eléctricas en residencias o locales comerciales (incluidas oficinas y talleres), los especialistas en el alumbrado público o aquellos cuya función se centra en la reparación de averías eléctricas de la maquinaria y electrodomésticos.

Los electricistas encargados de las instalaciones en nuestras viviendas son los más valorados y en los que depositamos nuestra confianza, para que nuestro hogar funcione correctamente y no tengamos problemas de apagones o de derivaciones que puedan producir multitud de contrariedades a sus propietarios, desde simples calambrazos hasta muertes por electrocutamiento.

Para realizar estas instalaciones, hay que recurrir siempre a profesionales cualificados, como los electricistas en Oviedo que se referencian en este enlace, referentes en toda Asturias por la calidad de sus trabajos y lo económico de sus precios.

Con profesionales como los que acabamos de reseñar, podemos estar tranquilos, ya que la seguridad de nuestro hogar y de las empresas que confíen en su trabajo está garantizada.

Pero para ser capaz de desarrollar todas las labores propias de su profesión, el electricista debe de poseer una serie de aptitudes que lo hagan valedor de sus funciones; características que definan su perfil para operar eficazmente dentro de su ámbito laboral, competencias naturales y adquiridas para mantener el buen desarrollo de sus trabajos y, por supuesto, unos estudios oficiales (ciclos formativos o carreras universitarias) que permitan ejercer esta profesión.

 

Actividades más usuales de los electricistas

Los electricistas, como hemos comentado, son los encargados de instalar y mantener servicios eléctricos, tales como la iluminación, la electricidad y la calefacción. Pero, además, trabajan en una amplia gama de edificios, incluyendo casas, oficinas, fábricas, hospitales y centrales eléctricas.

Algunos electricistas reparan fallos en instalaciones domésticas y en empresas, o bien reparan equipos eléctricos en industrias manufactureras e ingenieras, instalados por otros electricistas.

Estos profesionales deben estar capacitados para usar dibujos técnicos y planos que muestran las áreas de la construcción que necesitan electricidad. Interpretan las instrucciones y deciden cómo ejecutar el cableado y dónde colocar los interruptores, enchufes, luces y otros dispositivos. En proyectos más pequeños, los electricistas pueden planificar su propio trabajo.

El trabajo requiere una actividad física importante, ya que también incluye el levantamiento de tablones y la perforación de agujeros. Los electricistas también necesitan asegurarse de ordenar los materiales pertinentes y el equipamiento antes de comenzar su trabajo y necesitan ser hábiles para el manejo de las herramientas. Deben saber medir, cortar, unir y colocar el cableado, utilizando distintas herramientas manuales y eléctricas, como alicates, destornilladores, sierras y taladros.

Es primordial en su trabajo establecer normas de seguridad y cumplirlas, deben aislar el sistema eléctrico y comprobar al detalle que se han instalado correctamente los sistemas eléctricos y todos los circuitos son seguros para evitar electrocutaciones.

Los electricistas dedicados a los arreglos de distintas averías realizan un servicio de reparación de aparatos domésticos y de oficina. Deben trasladarse a las instalaciones del cliente particular o de la empresa, para realizar el diagnóstico del fallo y el posterior aislamiento del circuito antes de hacer la reparación, por lo que para estos casos es imprescindible que sepan conducir y tengan vehículo propio.

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