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Belleza y Salud
11:42 AM / 07/05/2018
¿Cuántas grasas podemos comer?
Redacción WEB / Agencias
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Los alimentos grasosos y fritos casi siempre son los predilectos en esos momentos intensos de hambre o ansiedad: es lo que "nos pide" el cuerpo, que en un momento de debilidad, lo que necesita es energía y la busca en alimentos altamente calóricos.

Tomar un alto contenido de grasas saturadas y hidrogenadas aumenta las posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de mortalidad en el mundo, explica la ONU en su portal de noticias News.un.org.

Por este motivo,  la Organización Mundial de la Salud está preparando una serie de directrices con las que asesorar a los Estados y a sus ciudadanos sobre la ingesta de este tipo de nutrientes.

La Organización  ofrece una guía la hora de consumir esta clase de grasas, con el objetivo de reducir el riesgo de que adultos y niños padezcan enfermedades cardiovasculares.

La grasa que debemos consumir depende de la cantidad de calorías que ingiramos. Un gramo de grasa equivale a 9 calorías. El resto de calorías de un alimento provienen de la cantidad de proteínas o carbohidratos. A continuación mostramos ejemplos de gramos de grasa y su equivalencia en calorías.

1.800 calorías = 60 gramos de grasa

2.500 calorías = 83 gramos de grasa

3.000 calorías = 100 gramos de grasa

Dependiendo de la edad que tenga cada persona, podrá consumir más o menos grasas. Por ejemplo, un niño de menos de 9 años puede consumir entre 1.800 y 2.500 calorías al día, es decir, entre 60 y 83 gramos de grasa.

Una persona adulta de entre 25 y 60 años puede consumir hasta 3.000 calorías diarias si es hombre, y unas 2.200 si es mujer. En gramos de grasa serían 100 gramos el hombre, y unos 72 gramos la mujer.

Según la agencia, las grasas saturadas no deben superar el 10 % del total de la ingesta de calorías diarias y hay que reducir al 1 % el de las denominadas “trans”, o hidrogenadas.

Asimismo, se recomienda a los responsables políticos y los directores de programas que asesoren a los ciudadanos sobre las consecuencias del consumo de grasas saturadas y trans, así como de las medidas que se pueden tomar para prevenirlas. También insisten en que se tomen medidas, tanto desde los gobiernos como desde el sector sanitario en particular, para preservar la salud de la población.

De acuerdo con el director de nutrición de la Organización, “los consumidores ni siquiera notan la retirada de grasas trans" y añade que "los productores pueden usar otras grasas con las mismas propiedades y tú puedes comerte un delicioso cruasán que no tiene grasas trans”.

La OMS asegura que, aunque en Europa occidental se han eliminado casi por completo estas grasas, pero que en las regiones más pobres se siguen consumiendo cantidades excesivas.

Enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades no transmisibles son responsables de aproximadamente el 72 % de las muertes a nivel mundial, lo que equivale a 39,5 millones de fallecimientos. Entre ellas, predominan las cardiovasculares, que constituyeron la principal causa de mortalidad por enfermedades no transmisibles en 2016.

Muchos de los factores que conducen a este tipo de afecciones se pueden prevenir. Por ejemplo, una dieta poco saludable, la falta de ejercicio, el consumo de tabaco o la ingesta excesiva de alcohol son algunos de ellos.  

Las grasas saturadas y las hidrogenadas desempeñan un papel protagonista, ya que su consumo se encuentra directamente relacionado con el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

¿Qué son las grasas saturadas y las hidrogenadas?

En cualquier supermercado podemos comprar una amplia gama de productos que contienen grasas saturadas y hidrogenadas, tanto de origen animal como artificial.

Las primeras se encuentran en la mantequilla, la leche, la carne, el salmón, los huevos y diversos productores derivados de plantas, como el chocolate o el aceite de palma. Las trans, además de aparecer en alimentos derivados de determinadas carnes y productos lácteos, se pueden producir industrialmente y por eso están en los productos de pastelería, las bolsas de patatas y muchos de los aceites que utilizan los vendedores ambulantes de comida o incluso los cocineros de los mejores restaurantes.

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